El hecho básico que fundamenta la Educación Especial es la existencia de una condición de excepcionalidad, de una diferencia, de una desviación respecto a la normalidad. A la hora de evaluar la normalidad-anormalidad de las personas y las conductas, se pueden utilizar diversos criterios como:

  1. Estadístico. Que tiene como referente el valor medio de la población de referencia en el continuo que representa la campana de Gauss.
  2. Médico-Clínico. Su referente es el estado de salud.
  3. Sociocultural. Cuyo referente es la adaptación o adaptabilidad al medio social.
  4. Normativo. Su referente es un arquetipo de hombre, un ideal orientador.
  5. Legal. Que tiene como referente la capacidad del individuo para controlar o manejar adecuadamente su persona y su propiedad.
  6. Subjetivo. Cuyo referente es la experiencia subjetiva.
  7. Dinámico. Su referente es el grado de integración y autocontrol de la personalidad, y de la adaptabilidad al medio social.

Una misma persona puede ser considerada “normal” según su criterio, y “anormal” con referencia a otros. La multiplicidad de caracterización y connotaciones médicas, psicológicas y sociales que se dan en el concepto de normalidad, obliga a considerarla, no como una dimensión simple, sino como multidimensional, de forma que un solo criterio no es suficiente para determinar la normalidad o anormalidad de un comportamiento.