Jesucristo: Vida, Misterio y Significado según la Fe Cristiana
Creo en Jesucristo, Hijo Único de Dios
79. ¿Cuál es la Buena Noticia para el hombre?
La Buena Noticia es el anuncio de Jesucristo, «el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16), muerto y resucitado. En tiempos del rey Herodes y del emperador César Augusto, Dios cumplió las promesas hechas a Abraham y a su descendencia, enviando «a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva» (Ga 4, 4-5).
80. ¿Cómo se difunde esta Buena Noticia?
Desde el primer momento, los discípulos desearon ardientemente anunciar a Cristo, a fin de llevar a todos los hombres a la fe en Él. También hoy, el deseo de evangelizar y catequizar, es decir, de revelar en la persona de Cristo todo el designio de Dios, y de poner a la humanidad en comunión con Jesús, nace de este conocimiento amoroso de Cristo.
Creo en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor
81. ¿Qué significa el nombre de Jesús?
El nombre de Jesús, dado por el ángel en el momento de la Anunciación, significa «Dios salva». Expresa, a la vez, su identidad y su misión, «porque él salvará al pueblo de sus pecados» (Mt 1, 21). Pedro afirma que «bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos» (Hch 4, 12).
82. ¿Por qué Jesús es llamado Cristo?
«Cristo», en griego, y «Mesías», en hebreo, significan «ungido». Jesús es el Cristo porque ha sido consagrado por Dios, ungido por el Espíritu Santo para la misión redentora. Él es el Mesías esperado por Israel y enviado al mundo por el Padre. Jesús ha aceptado el título de Mesías, precisando, sin embargo, su sentido: «bajado del cielo» (Jn 3, 13), crucificado y después resucitado, Él es el siervo sufriente «que da su vida en rescate por muchos» (Mt 20, 28). Del nombre de Cristo nos viene el nombre de cristianos.
83. ¿En qué sentido Jesús es el «Hijo unigénito de Dios»?
Jesús es el Hijo unigénito de Dios en un sentido único y perfecto. En el momento del Bautismo y de la Transfiguración, la voz del Padre señala a Jesús como su «Hijo predilecto». Al presentarse a sí mismo como el Hijo, que «conoce al Padre» (Mt 11, 27), Jesús afirma su relación única y eterna con Dios su Padre. Él es «el Hijo unigénito de Dios» (1 Jn 4, 9), la segunda Persona de la Trinidad. Es el centro de la predicación apostólica: los Apóstoles han visto su gloria, «que recibe del Padre como Hijo único» (Jn 1, 14).
84. ¿Qué significa el título de «Señor»?
En la Biblia, el título de «Señor» designa ordinariamente al Dios soberano. Jesús se lo atribuye a sí mismo, y revela su soberanía divina mediante su poder sobre la naturaleza, sobre los demonios, sobre el pecado y sobre la muerte, y sobre todo con su Resurrección. Las primeras confesiones de fe cristiana proclaman que el poder, el honor y la gloria que se deben a Dios Padre se le deben también a Jesús: Dios «le ha dado el nombre sobre todo nombre» (Flp 2, 9). Él es el Señor del mundo y de la historia, el único a quien el hombre debe someter de modo absoluto su propia libertad personal.
Jesucristo fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen
85. ¿Por qué el Hijo de Dios se hizo hombre?
El Hijo de Dios se encarnó en el seno de la Virgen María, por obra del Espíritu Santo, por nosotros los hombres y por nuestra salvación: es decir, para reconciliarnos a nosotros pecadores con Dios, darnos a conocer su amor infinito, ser nuestro modelo de santidad y hacernos «partícipes de la naturaleza divina» (2 P 1, 4).
86. ¿Qué significa la palabra «Encarnación»?
La Iglesia llama «Encarnación» al misterio de la unión admirable de la naturaleza divina y la naturaleza humana de Jesús en la única Persona divina del Verbo. Para llevar a cabo nuestra salvación, el Hijo de Dios se ha hecho «carne» (Jn 1, 14), haciéndose verdaderamente hombre. La fe en la Encarnación es signo distintivo de la fe cristiana.
87. ¿De qué modo Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre?
En la unidad de su Persona divina, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, de manera indivisible. Él, Hijo de Dios, «engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre», se ha hecho verdaderamente hombre, hermano nuestro, sin dejar con ello de ser Dios, nuestro Señor.
88. ¿Qué enseña a este propósito el Concilio de Calcedonia (año 451)?
El Concilio de Calcedonia enseña que «hay que confesar a un solo y mismo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, compuesto de alma racional y de cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad, y consubstancial con nosotros según la humanidad; “en todo semejante a nosotros, menos en el pecado” (Hb 4, 15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad y, por nosotros y nuestra salvación, nacido en estos últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la humanidad».
89. ¿Cómo expresa la Iglesia el misterio de la Encarnación?
La Iglesia expresa el misterio de la Encarnación afirmando que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre; con dos naturalezas, la divina y la humana, no confundidas, sino unidas en la Persona del Verbo. Por tanto, todo en la humanidad de Jesús –milagros, sufrimientos y la misma muerte– debe ser atribuido a su Persona divina, que obra a través de la naturaleza humana que ha asumido.
90. ¿Tenía el Hijo de Dios hecho hombre un alma con inteligencia humana?
El Hijo de Dios asumió un cuerpo dotado de un alma racional humana. Con su inteligencia humana Jesús aprendió muchas cosas mediante la experiencia. Pero, también como hombre, el Hijo de Dios tenía un conocimiento íntimo e inmediato de Dios su Padre. Penetraba asimismo los pensamientos secretos de los hombres y conocía plenamente los designios eternos que Él había venido a revelar.
91. ¿Cómo concordaban las dos voluntades del Verbo encarnado?
Jesús tenía una voluntad divina y una voluntad humana. En su vida terrena, el Hijo de Dios ha querido humanamente lo que Él ha decidido divinamente junto con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra salvación. La voluntad humana de Cristo sigue, sin oposición o resistencia, su voluntad divina, y está subordinada a ella.
92. ¿Tenía Cristo un verdadero cuerpo humano?
Cristo asumió un verdadero cuerpo humano, mediante el cual Dios invisible se hizo visible. Por esta razón, Cristo puede ser representado y venerado en las sagradas imágenes.
93. ¿Qué representa el Corazón de Jesús?
Cristo nos ha conocido y amado con un corazón humano. Su Corazón traspasado por nuestra salvación es el símbolo del amor infinito que Él tiene al Padre y a cada uno de los hombres.
94. ¿Qué significa la expresión «concebido por obra y gracia del Espíritu Santo»?
Que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo significa que la Virgen María concibió al Hijo eterno en su seno por obra del Espíritu Santo y sin la colaboración de varón: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti» (Lc 1, 35), le dijo el ángel en la Anunciación.
95. «…Nacido de la Virgen María…»: ¿por qué María es verdaderamente Madre de Dios?
María es verdaderamente Madre de Dios porque es la madre de Jesús (Jn 2, 1; 19, 25). En efecto, aquél que fue concebido por obra del Espíritu Santo y fue verdaderamente Hijo suyo, es el Hijo eterno de Dios Padre. Es Dios mismo.
96. ¿Qué significa «Inmaculada Concepción»?
Dios eligió gratuitamente a María desde toda la eternidad para que fuese la Madre de su Hijo; para cumplir esta misión fue concebida inmaculada. Esto significa que, por la gracia de Dios y en previsión de los méritos de Jesucristo, María fue preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción.
97. ¿Cómo colabora María al plan divino de la salvación?
Por la gracia de Dios, María permaneció inmune de todo pecado personal durante toda su existencia. Ella es la «llena de gracia» (Lc 1, 28), la «toda Santa». Y cuando el ángel le anuncia que va a dar a luz «al Hijo del Altísimo» (Lc 1, 32), ella da libremente su consentimiento «por obediencia de la fe» (Rm 1, 5). María se ofrece totalmente a la Persona y a la obra de Jesús, su Hijo, abrazando con toda su alma la voluntad divina de salvación.
98. ¿Qué significa la concepción virginal de Jesús?
La concepción virginal de Jesús significa que este fue concebido en el seno de la Virgen María solo por el poder del Espíritu Santo, sin concurso de varón. Él es Hijo del Padre celestial según la naturaleza divina, e Hijo de María según la naturaleza humana, pero es propiamente Hijo de Dios según las dos naturalezas, al haber en Él una sola Persona, la divina.
99. ¿En qué sentido María es «siempre Virgen»?
María es siempre virgen en el sentido de que ella «fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen al parir, Virgen durante el embarazo, Virgen después del parto, Virgen siempre» (San Agustín). Por tanto, cuando los Evangelios hablan de «hermanos y hermanas de Jesús», se refieren a parientes próximos de Jesús, según una expresión empleada en la Sagrada Escritura.
100. ¿De qué modo la maternidad espiritual de María es universal?
María tuvo un único Hijo, Jesús, pero en Él su maternidad espiritual se extiende a todos los hombres, que Jesús vino a salvar. Obediente junto a Jesucristo, el nuevo Adán, la Virgen es la nueva Eva, la verdadera madre de los vivientes, que coopera con amor de madre al nacimiento y a la formación de todos en el orden de la gracia. Virgen y Madre, María es la figura de la Iglesia, su más perfecta realización.
Los Misterios de la Vida de Cristo
101. ¿En qué sentido toda la vida de Cristo es Misterio?
Toda la vida de Cristo es acontecimiento de revelación: lo que es visible en la vida terrena de Jesús conduce a su Misterio invisible, sobre todo al Misterio de su filiación divina: «quien me ve a mí ve al Padre» (Jn 14, 9). Asimismo, aunque la salvación nos viene plenamente con la Cruz y la Resurrección, la vida entera de Cristo es misterio de salvación, porque todo lo que Jesús ha hecho, dicho y sufrido tenía como fin salvar al hombre caído y restablecerlo en su vocación de hijo de Dios.
102. ¿Cuáles han sido las preparaciones históricas a los Misterios de Jesús?
Ante todo hay una larga esperanza de muchos siglos, que revivimos en la celebración litúrgica del tiempo de Adviento. Además de la oscura espera que ha puesto en el corazón de los paganos, Dios ha preparado la venida de su Hijo mediante la Antigua Alianza, hasta Juan el Bautista, que es el último y el mayor de los Profetas.
103. ¿Qué nos enseña el Evangelio sobre los Misterios del nacimiento y la infancia de Jesús?
- En el Nacimiento de Jesús, la gloria del cielo se manifiesta en la debilidad de un niño.
- La circuncisión es signo de su pertenencia al pueblo hebreo y prefiguración de nuestro Bautismo.
- La Epifanía es la manifestación del Rey-Mesías de Israel a todos los pueblos.
- Durante la presentación en el Templo, en Simeón y Ana se concentra toda la expectación de Israel.
- La huida a Egipto y la matanza de los inocentes anuncian que toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución.
- Su retorno de Egipto recuerda el Éxodo y presenta a Jesús como el nuevo Moisés: Él es el verdadero y definitivo liberador.
104. ¿Qué nos enseña la vida oculta de Jesús en Nazaret?
Durante la vida oculta en Nazaret, Jesús permanece en el silencio de una existencia ordinaria. Nos permite así entrar en comunión con Él en la santidad de la vida cotidiana, hecha de oración, sencillez, trabajo y amor familiar. La sumisión a María y a José, su padre legal, es imagen de la obediencia filial de Jesús al Padre.
105. ¿Por qué Jesús recibe de Juan el «Bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Lc 3, 3)?
Jesús recibe de Juan el Bautismo para inaugurar su vida pública y anticipar el «Bautismo» de su Muerte; y aunque no había en Él pecado alguno, Jesús, «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1, 29), acepta ser contado entre los pecadores. El Bautismo de Jesús es la prefiguración de nuestro bautismo.
106. ¿Qué nos revelan las tentaciones de Jesús en el desierto?
Las tentaciones de Jesús en el desierto recapitulan la de Adán en el paraíso y las de Israel en el desierto. Satanás tienta a Jesús en su obediencia a la misión que el Padre le ha confiado. Cristo, nuevo Adán, resiste, y su victoria anuncia la de su Pasión. La Iglesia se une particularmente a este Misterio en el tiempo litúrgico de la Cuaresma.
107. ¿Quién es invitado a formar parte del Reino de Dios, anunciado y realizado por Jesús?
Jesús invita a todos los hombres a entrar en el Reino de Dios; aun el peor de los pecadores es llamado a convertirse y aceptar la infinita misericordia del Padre. El Reino pertenece, ya aquí en la tierra, a quienes lo acogen con corazón humilde.
108. ¿Por qué Jesús manifiesta el Reino mediante signos y milagros?
Jesús acompaña su palabra con signos y milagros para atestiguar que el Reino está presente en Él, el Mesías. Si bien cura a algunas personas, Él no ha venido para abolir todos los males de esta tierra, sino ante todo para liberarnos de la esclavitud del pecado.
109. ¿Qué autoridad confiere Jesús a sus Apóstoles en el Reino?
Jesús elige a los Doce, futuros testigos de su Resurrección, y los hace partícipes de su misión y de su autoridad para enseñar, absolver los pecados, edificar y gobernar la Iglesia. En este colegio, Pedro recibe «las llaves del Reino» (Mt 16, 19) y ocupa el primer puesto.
110. ¿Cuál es el significado de la Transfiguración?
En la Transfiguración de Jesús aparece ante todo la Trinidad: «el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa» (Santo Tomás de Aquino). Jesús muestra que su gloria pasa a través de la cruz, y otorga un anticipo de su resurrección.
111. ¿Cómo tuvo lugar la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén?
Jesús decide subir a Jerusalén para sufrir su Pasión, morir y resucitar. Como Rey-Mesías, entra en la ciudad montado sobre un asno; y es acogido por los pequeños, cuya aclamación es recogida por el Sanctus de la Misa: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna! (¡sálvanos!)» (Mt 21, 9).
Jesucristo padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado
112. ¿Por qué es tan importante el Misterio pascual de Jesús?
El misterio pascual de Jesús, que comprende su Pasión, Muerte, Resurrección y Glorificación, está en el centro de la fe cristiana, porque el designio salvador de Dios se ha cumplido de una vez por todas con la muerte redentora de su Hijo.
113. ¿Bajo qué acusaciones fue condenado Jesús?
Algunos jefes de Israel acusaron a Jesús de actuar contra la Ley, contra el Templo de Jerusalén y, particularmente, contra la fe en el Dios único, porque se proclamaba Hijo de Dios. Por ello lo entregaron a Pilato para que lo condenase a muerte.
114. ¿Cómo se comportó Jesús con la Ley de Israel?
Jesús no abolió la Ley dada por Dios a Moisés en el Sinaí, sino que la perfeccionó, dándole su interpretación definitiva. Él es el Legislador divino que ejecuta íntegramente esta Ley.
115. ¿Cuál fue la actitud de Jesús hacia el Templo de Jerusalén?
Jesús veneró el Templo como «la casa de su Padre» (Jn 2, 16), pero también predijo su destrucción en relación con su propia muerte, presentándose a sí mismo como la morada definitiva de Dios en medio de los hombres.
116. ¿Contradijo Jesús la fe de Israel en el Dios Único y Salvador?
Jesús nunca contradijo la fe en un Dios único. La exigencia de Jesús de creer en Él y convertirse permite entender la trágica incomprensión del Sanedrín, que juzgó que Jesús merecía la muerte como blasfemo.
117. ¿Quién es responsable de la muerte de Jesús?
La pasión y muerte de Jesús no pueden ser imputadas indistintamente al conjunto de los judíos de entonces ni a los posteriores. Todo pecador, o sea todo hombre, es realmente causa e instrumento de los sufrimientos del Redentor.
118. ¿Por qué la muerte de Cristo forma parte del designio de Dios?
Para reconciliar consigo a todos los hombres, Dios tomó la amorosa iniciativa de enviar a su Hijo para que se entregara a la muerte por los pecadores. La muerte de Jesús tuvo lugar según las Escrituras.
119. ¿De qué modo Cristo se ofreció a sí mismo al Padre?
Toda la vida de Cristo es una oblación libre al Padre. Él da «su vida como rescate por muchos» (Mc 10, 45), y así reconcilia a toda la humanidad con Dios.
120. ¿Cómo se manifiesta en la última Cena la oblación de Jesús?
En la última Cena, Jesús anticipa la oblación libre de sí mismo: «Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros». Instituye la Eucaristía como «memorial» y a sus Apóstoles como sacerdotes de la nueva Alianza.
121. ¿Qué sucede en la agonía del huerto de Getsemaní?
A pesar del horror que suponía la muerte, la voluntad humana del Hijo de Dios se adhiere a la voluntad del Padre; acepta soportar nuestros pecados, «haciéndose obediente hasta la muerte» (Flp 2, 8).
122. ¿Cuáles son los efectos del sacrificio de Cristo en la Cruz?
Jesús reparó nuestras culpas con la plena obediencia de su amor. Este sacrificio pascual rescata a los hombres de modo único, perfecto y definitivo, y les abre a la comunión con Dios.
123. ¿Por qué llama Jesús a sus discípulos a cargar con la propia Cruz?
Al llamar a sus discípulos a tomar su cruz (cf. Mt 16, 24), Jesús quiere asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios.
124. ¿En qué condiciones se encontraba el cuerpo de Cristo mientras estaba en el sepulcro?
Cristo sufrió una verdadera muerte y fue sepultado. Pero la virtud divina preservó su cuerpo de la corrupción.
Jesucristo descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos
125. ¿Qué eran «los infiernos» a los que Jesús descendió?
Los «infiernos» constituían el estado de todos aquellos, justos e injustos, que habían muerto antes de Cristo. Jesús liberó a los justos que esperaban al Redentor y les abrió las puertas del Cielo.
126. ¿Qué lugar ocupa la Resurrección de Cristo en nuestra fe?
La Resurrección es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo y una parte esencial del Misterio pascual.
127. ¿Qué «signos» atestiguan la Resurrección de Cristo?
El sepulcro vacío y las apariciones a las mujeres, a Pedro, a los Doce y a más de quinientos hermanos a la vez. Los Apóstoles no pudieron inventar la Resurrección, pues inicialmente les parecía imposible.
128. ¿Por qué la Resurrección es también un acontecimiento trascendente?
Porque transciende la historia como misterio de la fe, implicando la entrada de la humanidad de Cristo en la gloria de Dios.
129. ¿Cuál es el estado del cuerpo resucitado de Jesús?
Su cuerpo resucitado es el mismo que fue crucificado, pero ahora participa de la vida divina con las propiedades de un cuerpo glorioso.
130. ¿De qué modo la Resurrección es obra de la Santísima Trinidad?
Las tres Personas divinas actúan conjuntamente: el Padre manifiesta su poder, el Hijo recobra la vida y el Espíritu Santo la vivifica y glorifica.
131. ¿Cuál es el sentido y el alcance salvífico de la Resurrección?
Es la culminación de la Encarnación. El Resucitado es el principio de nuestra justificación y de nuestra futura resurrección al final de los tiempos.
Jesucristo subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso
132. ¿Qué representa la Ascensión?
Cuarenta días después de la Resurrección, Cristo subió a los cielos. Desde entonces reina con su humanidad en la gloria eterna, intercede por nosotros y nos da la esperanza de llegar junto a Él.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos
133. ¿Cómo reina ahora el Señor Jesús?
Como Señor del cosmos y de la historia, Cristo permanece misteriosamente en la tierra a través de su Iglesia. Un día volverá en gloria, por lo que vivimos vigilantes pidiendo: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22, 20).
134. ¿Cómo se realizará la venida del Señor en la gloria?
Acontecerá con el triunfo definitivo de Dios en la Parusía y con el Juicio final. Así se consumará el Reino de Dios.
135. ¿Cómo juzgará Cristo a los vivos y a los muertos?
Cristo juzgará con el poder que ha obtenido como Redentor. Los secretos de los corazones serán desvelados y cada uno será colmado de vida o condenado según sus obras. Así se realizará «la plenitud de Cristo» (Ef 4, 13).
