El objetivo de la administración de un fármaco o medicamento es la obtención de un efecto terapéutico sobre el paciente. Para que pueda ejercer este efecto, el fármaco debe alcanzar concentraciones adecuadas en el lugar donde se encuentran los receptores con los que interactúa.

La concentración que alcanza el fármaco en su lugar de acción depende de su penetración en el organismo desde el lugar de administración (absorción), lo que posteriormente permitirá su acceso a la circulación (más…)