INTRODUCCIÓN

El estrés es un estado de activación autónomo y neuroendocrino, sobretodo corticosuprarenal, de naturaleza displacentera que implica un fracaso adaptativo y una vivencia de indefensión e inhibición inmunológica y conductual. A lo largo de los años, se han obtenido una serie de conclusiones y teorías sobre el estrés. Tradicionalmente se ha manejado el término «estrés» de manera inadecuada. Según la persona que emplee dicho término puede significar sobresalto, malestar, tensión, ser malo, ser bueno… Se habla de «estrés» de manera trivial. Para quienes el estrés es previo a una enfermedad, suprimirlo sería lo mejor pero para otras personas, suprimirlo sería monótono y aburrido, ya que hay gente que son buscadores de estímulos, emociones y actividad. Otras personas opinan que el concepto de estrés es fisiológico. Estamos ante la existencia de un marco conceptual, metodológico y científico donde no hay un acuerdo real sobre lo que es el estrés. La investigación ha dado muchos datos contradictorios y socialmente el término ha sido un eufenismo (empleado de forma poco seria o adecuada). Por este motivo, se puede encontrar mucha bibliografía sobre el estrés, sobretodo en Internet. En humanos, aceptamos hipótesis, sobre los aspectos biológicos, sacadas de la experimentación con especies animales filogenéticamente muy cercanas a nosotros. El organismo es un sistema abierto, jerarquizado en niveles según la complejidad, que intercambia energía, materia e información con el exterior. Como dijo Claude Bernard «el organismo es un conjunto de relaciones al servicio de un orden mantenido por la información biológica« y, desde este prisma observacional se entiende mejor la eclosión de la ingeniería genética que permite conocer a los organismos según su origen (las principales líneas de investigación biológica actuales se basan en la ingeniería genética). Se sabe que existen poblaciones de riesgo originariamente con una carga genética peculiar.  

TEORÍAS SOBRE EL ESTRÉS

 

Teoría de la Curva de la Función Humana

  La Teoría de la Curva de la Función Humana (fotocopia 1) de Nixon nos muestra la relación entre la activación biológica y la capacidad adaptativa. Como se ve en la curva, los rendimientos biológicos y conductuales son óptimos a medida que la activación va creciendo hasta llegar en que no aumenta más. A partir de ahí, el rendimiento va bajando y pasa por una fase de extenuación hasta llegar al punto de inflexión, donde el organismo se pone al borde del fracaso adaptativo y ya no rinde más. Este punto se denomina punto P y es donde cualquier activación accesoria, por mínima que sea, provoca disfunciones y, por tanto, enfermedades. En este punto, incluso podemos llegar al colapso, es decir, biológicamente el organismo queda derrotado en su función adaptativa. Lo que debe hacerse es establecer una frontera entre la activación saludable (estado de tensión que procura la preparación del organismo para la actividad) y la estimulación patógena. Si se da un exceso de activación, el organismo claudica o desiste en su intento de adaptarse y, en este caso, cualquier estímulo o nuevo intento de adaptarse se vive como una sobreestimulación. Las diferencias individuales son muy notables. Por ejemplo, las personas partimos de estados de activación diferentes, reaccionamos de modos distintos, somos capaces de realizar esfuerzos variables, afrontamos las cosas con cogniciones diferentes y nos conducimos de forma personal. Por tanto, desde la activación hasta el punto P hay un periodo de tiempo donde se dan diferentes perfiles de respuesta (tantos como personas hay en el mundo). Podemos decir que, en general, el periodo de adaptación medio tras sufrir un suceso estresante, dura entre año y medio y dos años. Durante este periodo, el sujeto se vuelve más irritable, ansioso, insomne, retraído socialmente, pierde peso, se le perturban los hábitos alimenticios, cambia de humor, es incapaz de hacer esfuerzos físicos y mentales y si los hace se dan diferentes síntomas somáticos y se cansa mucho. No hay modulación cortical y, consecuencia de esto, hay hipertensión, hiperglucemia, hiperuricenia, hipercoagulabilidad (pudiendo haber trombosis), retención de líquidos, etc. Existen muchos síntomas objetivos que demuestran que la persona está en estrés, ya que es mucho más vulnerable. Las Curvas de la Función Humana dependen de muchas variables, sobretodo de su altura. Por ejemplo, el eje de activación biológica puede aumentar sus niveles cuando el sujeto tiene un estilo de vida competitivo y de lucha (estos sujetos están más preparados en dicho eje). Si, por el contrario, carece de habilidades, es incapaz de relajarse, se hacina en el medio urbano…, no tendrá criterio y será una víctima. Si a esto se unen otros factores como el desempleo o la pérdida de un ser querido, el sujeto se vendrá abajo. También en la vertiente biológica (activación) somos fásicos y podemos estar entrenados para hacer frente a las demandas y contingencias (los problemas del vivir). Se sabe que quienes tienen Curvas de Función Humana elevadas han tenido como antecedentes buenos cuidados maternos, apoyo en el trabajo y en la casa, satisfacciones y éxitos en la consecución de objetivos previos, vida enraizada en un marco social estable, entrenamiento en disciplinas… Por contra, quien tiene curvas de función humana bajas suelen ser inmigrantes, gente con baja escolaridad, ausencia (o discontinuidad) de figuras paternas representativas, escasos cuidados en la infancia, bajo estatus social, son sujetos aislados y solitarios que tienen un mal autoenjuiciamiento de sus propias capacidades. En estos sujetos el punto P está más próximo, es decir, aguantan menos.  

Teoría de los Ejes Biológicos de Selye

  Seyle, desde 1936 hasta 1956, desarrolló la primera Teoría de los Ejes Biológicos según la cual, a través de una serie de ejes cursa la transformación del organismo ante exigencias determinadas. Según Seyle, el estrés es una respuesta restauradora de la homeostasis (el equilibrio de organismo) El SGA (Síndrome General de Adaptación) supone un intento generalizado del organismo por defenderse de los agentes negativos. Es un proceso que se da de forma pasiva (los sujetos no nos damos cuenta de que el organismo se está intentando adaptar, por tanto, tenemos automatismos biológicos adaptativos). Puede que no nos demos cuenta de algo que nos produce estrés, pero el organismo sí se da cuenta. El SGA transcurre en 3 etapas: ⇒ Fase a Alarma: Ante una situación de estrés se produce una intensa e inmediata activación fisiológica que facilita más recursos de cara a una actuación. Si esta activación permite superar la situación de estrés (se da la respuesta correcta), se pone fin a SGA. Si la situación de estrés se mantiene, el organismo para en una segunda fase. En la fase de alarma se produce:
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Contracción del bazo y se liberan glóbulos rojos al torrente sanguíneo.
  • Redistribución de la sangre que abandonan los puntos menos importantes como es la piel y las vísceras y acude a los músculos, al cerebro y al corazón, que son las zonas de acción. Por eso, cuando estamos nerviosos nos ponemos pálidos.
⇒  Fase de Resistencia: El organismo sigue muy activado pero algo menos intensamente que en la fase de alarma. Si el esfuerzo mantenido permite llegar a una solución, se pone fin al SGA. Si no se resuelve, el organismo sigue facilitando recursos que se van gastando y este gasto es más rápido que la generación. Daría paso a la tercera fase. ⇒  Fase de Agotamiento (o de claudicación): El organismo agota aquí sus recursos y pierde de manera progresiva su capacidad de activación por debajo de los niveles normales. Tras un periodo de descanso, el organismo recupera progresivamente sus reservas.   Todas estas fases determinarán si el sujeto se va a sobreponer o no a la adversidad. A partir de ahí, según Seyle, el estrés pasó a ser entendido como una respuesta específica en sus manifestaciones pero inespecífica en su causa. Desde entonces, se entiende que cualquier estímulo, interno o externo, puede originar estrés en cualquiera de nosotros. Existen estímulos que el organismo contempla como amenazadores, pero el sujeto no lo hace, puede ser ignorante de agresiones somáticas con poder estresante (como por ejemplo, una infección en sus inicios).   Por tanto, hay dos conceptos principales en la Teoría de Seyle: sobrecarga o sobreactivación y adaptación o respuesta restauradora. Esto es típico de un sistema abierto.  

OTRAS TEORÍAS DEL ESTRÉS

  La mayoría de las funciones biológicas, son representables en curvas y es sensato pensar que la sobre estimulación fuerza parámetros biológicos. Se detectan por pruebas biológicas que muestran alteraciones que denotan riesgo de que esa disfunción ponga en riesgo el sistema abierto, interrumpa el sistema. En estas curvas hay diferencias individuales como, por ejemplo, el umbral de activación de cada persona y la capacidad de reparación basal. La tipología de personalidades de Eysenck habla de diferencias psicobiológicas. Masson, que recurrió a la actividad emocional y la relacionó con la actividad hipotalámica, establece la Teoría Neuroendocrina del Estrés que se desarrolló en paralelo a la Teoría Emocional del Estrés. Años más tarde Seyle atribuyó a las endorfinas un papel percutor (disparador) de la respuesta adaptativa de manera que hay una creciente corriente de investigación del estrés que no se desliga de la biología de las emociones (neurotransmisores).  

Teorías de Lázarus

  Se da una evolución de las teorías de la emoción y del estrés y cada vez son más cognoscitivas hemisféricocerebrales. Así, hablamos de las Teorías de Lázarus que, en esencia, afirman que la interpretación de los acontecimientos estresantes es más importante que experimentar dichos acontecimientos. Es decir, no es el suceso estresante ni la respuesta de la persona lo que define el estrés, sino la percepción que tiene el individuo de la situación psicológica. Lázarus habla de «primary appraisal» (o valoración primaria), concepto referente a la evaluación de acontecimientos y de la situación en términos de su significado para el bienestar personal. Se puede considerar la situación como irrelevante, benigna o positiva Tras esto, se da una valoración secundaria, donde la persona realiza un procesamiento controlado de la información en el cual se analizan las demandas de la situación. Cuando la gente considera que es capaz de hacer algo para manejar la situación con éxito, se reduce el estrés. Por último, se da una reevaluación, donde el organismo valora los propios recursos, las propias capacidades para hacer frente a la situación. Valora sus repertorios de conducta y las habilidades para hacer frente a esas demandas y selecciona la respuesta. Puede haber desconfianza o convicción respecto a los propios recursos y eso determina en buena parte las estrategias de afrontamiento.   Por tanto, la Teoría de Lázarus se trata de un constante chequeo de cómo va todo que se lleva a cabo de un modo tónico y basal por el organismo. Los organismos también diferimos unos de otros a la hora de hacer una evaluación: unos pueden percibir una situación (por ejemplo: subir a un avión) como amenazante o placentera y otros al contrario (nos sentimos amenazados de forma desigual). Por tanto, podemos aceptar que el estrés tiene lugar cuando un estímulo (es decir, una cognición amenazadora), incrementa la activación de un organismo más rápidamente que su capacidad de adaptación para atenuarla. El estrés se sitúa entre la sobrecarga o sobreestimulación y la acción atenuadora o restauradora del organismo, lo cual implica una estrategia adaptativa y no una simple evitación (ya que la estimulación no es nociva por sí misma). El sujeto, y no sólo el organismo, puede intervenir para adaptarse. De ahí que el término «adaptación» haya sido gradualmente sustituido por el de «estrategia de afrontamiento».  

ALGUNAS FUENTES DE ESTRÉS

  La búsqueda de fuentes del Estrés en el entorno coincidió con la conceptualización del estrés como estímulo. Algunas de estas fuentes son: ⇒ El ambiente. ⇒ La aglomeración. ⇒ La contaminación ambiental. ⇒ El ruido. ⇒ Presión urbana. ⇒ La ocupación ⇒ Las relaciones personales. ⇒ Problemas del sueño.  

CÓMO ACTÚA EL ORGANISMO ANTE EL ESTRÉS

  El organismo se adapta a través de cuatro ejes: ⇒ Eje Psicofisiológico, ⇒ Eje Psiconeuroendocrino ⇒ Eje Psicoinmunológico ⇒ Eje Conductual. La conducta y sus efectos está entre las cogniciones de la persona y las amenazas del entorno y eso está determinado por cogniciones, hipótesis, creencias…de manera que conceptualizamos el estrés y esta conceptualización es un proceso dependiente de los significados para el sujeto. Por tanto, el estrés es un proceso determinado por evaluaciones subjetivas (por ejemplo: una persona que le dicen que si no para le dará un paro cardíaco y te dice que él no está estresado, que está bien) y objetivas. Hoy en día, los procesos cognitivos del estrés forman parte de la psicología experimental, sobretodo de la derivada de la Teoría de la Indefensión Aprendida de Sellyman que propone la participación de variables intrapsíquicas que determinan la conducta y tales variables están relacionadas con la apreciación que hace el organismo de sus posibilidades de controlar el medio con su conducta (por ejemplo: Cajal dice muchos tacos, pero está en su mano controlarse y decir menos en clase), y estas variables se alteran de modo peculiar cuando hay un fracaso adaptativo.   La investigación del estrés se acerca a la clínica. Holmes y Rahe intentaron evaluar las adversidades y amenazas de la vida como estresantes. Pidieron a una amplia población que atribuyesen un valor estresante a una serie de acontecimientos de 0 a 100. Por entonces, el matrimonio exigía readaptaciones notables y pensaron que podía ser un punto de referencia (valor 50) y les pidieron a cada persona puntuar los acontecimientos acaecidos en el último año por encima o debajo de ese valor en función del impacto y de la readaptación que les habían exigido y así surgió la célebre escala SRRS.   Esta escala está algo anticuada, pero hoy en día el matrimonio sigue estando en el punto 50. De los 10 acontecimientos vitales más estresantes, 5 se relacionan con la vida sentimental o afectiva: la muerte de un cónyuge, un divorcio, una separación conyugal, un matrimonio y una reconciliación conyugal.   Escala de Ajuste Social de Holmes y Rahe (SRRS), sobre la que se ha confeccionado la Escala de Acontecimientos Vitales o Schedule of Recient Experiences (SRE) (Holmes y Rahe, 1965)  
Nº Acontecimiento Valor promedio asignado
1. Muerte del cónyuge 100
2. Divorcio 73
3. Separación conyugal 65
4. Encarcelamiento o confinamiento 63
5. Muerte de un familiar cercano 63
6. Enfermedad o lesión personal grave 53
7. Matrimonio 50
8. Despido 47
9. Reconciliación conyugal 45
10. Jubilación 45
11. Cambio notable en la salud o en la conducta de un familiar 44
12. Embarazo 40
13. Dificultades sexuales 39
14. Existencia de un nuevo familiar (nacimiento, adopción, etc.) 39
15. Reajuste financiero importante (reorganización, quiebra, etc.) 39
16. Cambios importantes en el estado financiero (ganar o perder más de lo habitual) 38
17. Muerte de un amigo íntimo 37
18. Cambio a una línea o tipo de trabajo distinto 36
19. Incremento importante en las disputas conyugales 35
20. Desembolso mayor de 10000 dólares (compra de casa, negocios…) 31
21. Vencimiento de hipoteca o préstamo 30
22. Cambio importante en las responsabilidades laborales 29
23. Abandono del hogar por parte de algún hijo (independencia, matrimonio, etc.) 29
24. Problemas con la ley 29
25. Triunfo personal sobresaliente 28
26. Esposa que empieza o abandona el trabajo fuera de casa 26
27. Inicio o finalización de la escolaridad 26
28. Cambio importante en las condiciones de vida (nueva casa, deterioro vida vecindario) 25
29. Cambio de hábitos personales (vestuario, amigos, etc.) 24
30. Problemas con los superiores 23
31. Cambio importante en las condiciones o el horario de trabajo 20
32. Cambio de residencia 20
33. Cambio a una nueva escuela 20
34. Cambio importante en el tipo y/o cantidad de tiempo libre 19
35. Cambio importante en la frecuencia de ir a la Iglesia 19
36. Cambio importante en las actividades sociales (clubes, cine, visitas) 18
37. Contraer hipoteca o préstamo inferior a 10000 dólares (coche, TV, etc.) 17
38. Cambio importante en los hábitos de sueño 16
39. Cambio importante en el número de familiares que viven juntos 15
40. Cambio importante en los hábitos dietéticos 15
41. Vacaciones 13
42. Navidad 12
43. Transgresión menor de la ley (manifestaciones, infracción de tráfico) 11
  Si el estrés se conceptualiza como proceso dependiente de las cogniciones que el sujeto hace del entorno, el poder traumático de un acontecimiento dependerá de su traducción subjetiva, pero hay acontecimientos dependientes también de inadaptaciones, problemas previos, frustraciones previas y psicopatologías personales previas. Hay que tener en cuenta que la memoria traiciona en sus evocaciones y amplifica o simplifica el poder estresante de los hechos vividos. Esto también tiene que ver con la homeostasis (adaptación). El estrés es bueno y adaptativo y sólo detectamos que lo tenemos cuando ha fracasado la adaptación, por tanto, la repercusión estresante de los acontecimientos no tiene un significado concreto para el sujeto hasta que lo filtramos por la experiencia pasada, las defensas psicosociales, las repercusiones fisiológicas, las estrategias de afrontamiento y las conductas. Estos cinco factores, entre otros, deciden el papel patógeno efectivo (el daño que nos hacen). Es como si antes de ejercer el papel estresante, pasaran a través de un sistema de lentes que permite inferir un mayor número de propiedades o consecuencias adicionales (la dispersión o concentración de riesgos son dos de ellas). Si fracasamos viene la enfermedad. Nuestro trabajo está en los filtros, trabajar la experiencia pasada, las defensas, las respuestas y las estrategias de afrontamiento.   Algunas técnicas para afrontar el estrés son:   ⇒ El entrenamiento para la relajación donde las cuatro clases de relajación más populares son la relajación muscular progresiva, la relajación meditativa, la meditación trascendental y las imágenes guiadas. Estas técnicas son muy útiles en pacientes con problemas relacionados con el estrés. ⇒ Los procedimientos hipnóticos son de los más controvertidos, aunque mucha gente los considera un analgésico poderoso para aliviar el dolor. Por regla general, son más efectivos en personas sugestionables. ⇒ El biofeedback es un proceso por el cual se proporciona información sobre los estados biológicos y se considera un método adecuado para reducir ciertas clases de dolor. ⇒ La modificación de conducta: es una técnica basada en los principios del condicionamiento operante. Se basa en el criterio de que todas las formas de conducta, incluyendo la que se asocia con el dolor, son aprendidas. También se basa en que los déficits en el proceso de aprendizaje pueden ser modificados o corregidos, sin que ello suponga una intervención directa sobre la vida mental del paciente. Si la conducta asociada al dolor del paciente comporta alguna desventaja en cuanto a su eficacia laboral, o a sus relaciones interpersonales, o algo similar; esto debería ser corregido mediante un sistema de recompensas por buena conducta, y de castigos por mala conducta. Esta forma de tratamiento es efectivo y más cuando la llevamos a cabo en centros específicos, cuidados del dolor, sobre todo si el paciente está ingresado muchas horas. Fordyce dice que la técnica tiene los dos principios siguientes: 1. La conducta es dirigida por sus consecuencias. 2. Aquellas consecuencias que muestran la presentación de una forma de conducta en particular se denominan refuerzos positivos, y las que las disminuyen, refuerzos negativos.   ⇒ La terapia cognitiva, que suele basarse en técnicas de reforzamiento, pero añadiendo otras estrategias como el diálogo interno, la autoeficacia y la autoevaluación de la conducta. Se anima a los pacientes a que piensen de forma distinta sobre  sus experiencias dolorosas. Estas técnicas son útiles para aumentar la confianza del paciente en su capacidad para afrontar el dolor. Las mejores técnicas cognitivas para aliviar el estrés son la inoculación de estrés y la expresión abierta de emociones negativas impactantes mediante la escritura o de forma oral.