El Estado y la Sociedad durante el Reino Antiguo: Evolución de la Realeza, del Estado y de las Instituciones

El Absolutismo Real y la Divinidad del Faraón

El proceso de ensalzamiento de la figura real se completó con éxito al comenzar la **Dinastía III**. Sin embargo, esta imagen sufrió cierta evolución a lo largo del período. Algunos investigadores opinan que, a pesar de toda la parafernalia religiosa que rodeaba al monarca, la concepción oficial lo consideraba un hombre que ocupaba un cargo divino, pero que no era divino él mismo sino tras su muerte y transfiguración. La **divinización del rey** fue un elemento de control político en una población extremadamente religiosa, explotada hasta la esclavitud, pero en la que la muerte y su «tránsito divinizador» era aceptada como un elemento fundamental de las creencias.

Por lo que se refiere al intervalo del Reino Antiguo, el examen de las fuentes arqueológicas y la interpretación de los **»Textos de las Pirámides»** inclinan la balanza hacia la consideración de una fuerte divinización, principalmente durante las dos primeras dinastías. En las cuatro siguientes, la figura real parece más **sacralizada en su función** que divina en su persona. Estas deducciones son hipotéticas.

Evolución de la Imagen Real

  • Durante las **Dinastías III y IV**, la realeza había asumido todos los atributos de la **teocracia hidráulica**, recalcando el carácter más despótico y absolutista mediante la utilización de impresionantes pirámides con un significado tanto astral como solar.
  • Algo cambia durante las **Dinastías V y VI** en la imagen del faraón, que se representa más humana.

Títulos y Simbolismo del Poder

La lista de títulos y nombres con que se menciona al rey en los documentos y monumentos se fue formando y completando poco a poco. Con **Khefrén**, en la IV, aparece el epíteto traducible por **»el buen dios»**, que precedía al título **»Hijo de Ra»**. Desde la perspectiva del poder, era lógica la aparición del título «Hijo de Ra», puesto que tras el afianzamiento político de la Dinastía III y el éxito «piramidal» de Snefru, no era suficiente que el rey fuera un nuevo **»Horus»** (dios tradicionalmente dinástico); era necesario reforzar su carácter con una vinculación al **astro solar**, creador del cosmos en la teología heliopolitana. El crecimiento y la influencia del clero en el templo de Re en Ion pudo ser un factor determinante. El título «Hijo de Ra» se ha interpretado en el sentido de dar al monarca un papel de **mediador** entre los hombres, sus súbditos, y el dios solar, su teórico «padre».

Los **complejos funerarios**, con las pirámides a la cabeza, simbolizan la diferencia entre el rey y el resto de los seres humanos, aunque permiten «certificar» el carácter divino oficial del monarca en vida. Es obvio que **absolutismo no significa deificación**, aunque lo contrario tal vez sí sea cierto. Los esfuerzos constructivos se centraron en ensalzar la figura del faraón en todas las dinastías del período; por tanto, el dios que recibe el culto más importante es el rey. Este culto lo reciben tanto los reyes difuntos como los reinantes, aunque este último tal vez lo recibiera por su cualidad de candidato a la muerte. El rey se convertía en un nuevo **Osiris**, que según una nueva orientación religiosa, se unía a **Re** en su circuito diario.

El conjunto de conjuros conocidos como **»Textos de las Pirámides»** es el que permite analizar más en profundidad el tema de la **»divinidad» real** y su evolución durante el Reino Antiguo. Se inscriben por primera vez en la pirámide del rey **Wenis (Unas)** en la Dinastía V. En ellos se califica al rey con el término *netjer*, palabra que utilizada en general para referirse a la categoría de los dioses, pero también aparece formando parte de alguno de los nombres reales como es el caso del nombre del **»Horus de Oro»**. El uso del calificativo *netjer* recalca, en el caso del monarca, la **divinización tras la muerte**, pero no niega la posibilidad de una consideración divina en vida, y desde luego predispone a la idea de una sacralización. La consideración divina del rey se mantuvo vigente en todo el período como una realidad necesaria y nunca abandonada.

La Evolución del Estado y la Administración

El proceso de maduración de las instancias organizativas estatales se va perfilando a lo largo de la **Dinastía III**, pero ya desde su comienzo se anuncia su potencialidad económica y administrativa. El rey aparece como la cabeza visible de un sistema mediante el cual el gobierno resulta ser la expresión de la **voluntad real**. Pero la ejecución de dicha voluntad requiere una complejidad social y un elevado conjunto de intermediarios auxiliados por una **desarrollada burocracia**. Dichos intermediarios ocupan cargos civiles y religiosos, porque lo religioso es utilizado como elemento de poder y cohesión de todos los otros aspectos del orden establecido. La organización gerencial y burocrática es, al mismo tiempo, la expresión de la propia cultura al dirigir y organizar el proceso económico y social.

La actividad constructiva y la organización económica de los templos solares y funerarios se vendrán abajo al finalizar la Dinastía VI. Lo único que mantuvo su vigencia fueron los cultos que recibirán algunos reyes.

Personajes, Títulos, Cargos y Funciones

Muchos de los títulos expresan funciones administrativas, religiosas, políticas o militares. Algunos indican títulos meramente honoríficos, de los que se sospecha que no tenían un cometido específico. Otros expresan simplemente el rango del individuo en el seno de la corte, o tal vez su proximidad al rey.

El Cargo de Visir

Ya en la **Dinastía III** se certifica la existencia del **visir**, cuyas competencias se fueron ampliando a lo largo del Reino Antiguo. Algunas de sus atribuciones, como administrador del **»Doble Tesoro»**, se complementaban con otras tan importantes, en la medida en que está vinculada al culto funerario real, como **»Director de Todos los Trabajos del Rey»**. En las Dinastías III y IV el cargo lo ejercieron parientes reales, pero más tarde se adjudicó a individuos que no pertenecían al linaje real. A fines de la Dinastía IV y durante las dos siguientes, se conoce un gran número de personajes que ostentaron el título, lo que ha llevado a pensar que algunos desempeñaron el cargo al unísono.

A partir de finales de la Dinastía IV, los familiares que ostentaban títulos relacionados con cometidos administrativos de alto nivel habían abandonado dichos cometidos, cuya función recayó en funcionarios de un nivel más bajo. Dichos títulos se convertían así en meramente honoríficos.

Auge Burocrático en la Dinastía V

En la **Dinastía V**, se puede apreciar un auge de los cargos, lo que permite conocer otras instancias administrativas relacionadas con el palacio real y con otros departamentos del Estado. Se incrementan los puestos sacerdotales y el auge del culto de Ra seguramente no sería ajeno a este hecho. Muchos personajes que ocupaban varios cargos administrativos ostentaban también el de **»sacerdote lector»**, del que hay abundantes muestras.

La aparición del título **»Supervisor de los Sacerdotes»** es un indicio de la posible independencia del sacerdocio respecto a las organizaciones templarias anteriores.

Descentralización en la Dinastía VI

Durante la **Dinastía VI** los títulos funcionariales se diversifican más todavía. Se aprecian cambios importantes en la organización de la administración, que todavía en el reinado de **Pepi I** no es posible interpretar como un síntoma de decadencia del poder central. El cargo de visir se **desdobla** durante el reinado de Pepi I, para atender los asuntos del Alto y del Bajo Egipto, un detalle importante para comprender mejor la **descentralización** ya en marcha. La información sobre la administración provincial es compleja y los nombres de los cargos se diversifican. La **herencia de los cargos** se convierte en algo habitual en la administración provincial, al mismo tiempo que se vincula en un mismo individuo el ejercicio de un cargo sacerdotal, normalmente funerario, con el de gobernador de la provincia. Esta práctica constituirá un factor más de descentralización.

La Literatura del Reino Medio: Textos y Razones de su Intencionalidad

La nueva monarquía alcanza el poder y lo justifica mediante un artificio literario, probablemente contando con la transmisión oral. El mismo **»Papiro Dramático del Rameseum»** o **»Papiro de la Coronación»**, fechado en el reinado de Senusret I, contempla las escenas teatrales de la coronación real, indicando la **continuidad ritual** de la institución, cargada de significado político necesario para el gobierno.

En la **»Profecía de Neferty»** se justifica efectivamente que **Amenemhat I**, el «hijo del hombre», alcanzará la divinidad a través de la realeza. Esta es la declaración de un **nuevo principio monárquico** alejado de la mentalidad del Reino Antiguo. El ideario de esta nueva monarquía se aprecia notablemente en **»Las Enseñanzas sobre la Lealtad»**, que plantean la adhesión al monarca representante del poder central en términos tales que fuera de él no existía ni el sustento ni la vida, en una clara búsqueda de apoyo por parte de la monarquía, que era deficitaria de clientelas.

En el texto conocido como **»Las Enseñanzas de un hombre a su hijo»**, se reiteran los mismos argumentos, insistiendo sobre lo gratificante que será el rey para con sus seguidores y alentando a los que nada tienen para ascender en la escala social por el servicio al soberano. Iba dirigido a los que estaban por encima del nivel de servidores o especialistas en los distintos departamentos de palacio y templos, ya que el campesino era analfabeto.

Este sistema de **propaganda política** a través de textos a los que se les supone una difusión por medio de las escuelas de escribas, y a partir de ellas probablemente también mediante la tradición oral, ya había sido utilizado por los reyes de la dinastía heracleopolitana, y se inserta en un fenómeno más general dentro de la difusión de los sistemas de escritura en todo el Creciente Fértil. Esta producción literaria se convertirá en clásicos y se han conservado gracias a esa difusión, realizada por los escribas y sus estudiantes del Reino Nuevo.

El nuevo estado de cosas propició un desarrollo político que hizo necesarias **técnicas de control ideológico** más adecuadas a la realidad. Que se conozca la producción literaria de esta época es resultado del interés que mostraron por ella los soberanos del Reino Nuevo. Su conocimiento permite deducir parte del ideario político del Estado egipcio.

Literatura Pedagógica y Social

Por la referencia contenida en la **»Sátira de los oficios»**, conocida también como **»Las enseñanzas de Khety»**, se deduce la existencia de una pieza literaria de carácter pedagógico conocida con el nombre de *Kemyt*, probablemente se trataba de un conjunto de enseñanzas para la formación del personal adscrito a la administración del Estado. Su redacción parece que tuvo lugar hacia finales de la dinastía XI. En esta sátira se pondera el **trabajo del escriba**, que está por encima de todos los demás, y se enumeran los inconvenientes de otras actividades y profesiones. Hay que indicar que con el desarrollo del aparato burocrático la necesidad de escriba aumentaba.

Textos de Lamentación y Poesía Política

En las **»Lamentaciones de Kha-Kheper-Ra-Seneb»** se presenta como un diálogo del autor, un sacerdote heliopolitano, con su corazón, al estilo del «Diálogo del Desesperado». Se ha pensado que el texto puede ser contemporáneo de **Senusret III** porque el nombre del autor contiene el nombre de coronación de Senusret II, bajo el cual probablemente nació. En estas «lamentaciones» aparece un Egipto en **decadencia social**, propicio a la injusticia, en una línea análoga al texto de las **»Lamentaciones del sabio Ipuwer»** (posiblemente posteriores). En ambos se aborda la falta de *maat* (**justicia y orden universal**) propia de una situación de desastre y desamparo.

Dentro del género poético, pero también político, es necesario mencionar el **»Himno a Senusret III»**, plasmado en un papiro procedente de las excavaciones de Kahun. Alaba las virtudes del soberano recordando el tono propagandístico de las «Enseñanzas sobre la Lealtad».

Narrativa y Biografía

También cabe destacar los **»Cuentos del Papiro Westcar»**, amalgama literaria gestada probablemente a través de la tradición oral antes o durante el comienzo de la dinastía XII, y el **»Cuento del Náufrago»**. Este último está en la línea narrativa más pura de relato de viajes fantásticos aunque con referencias a rutas conocidas de los egipcios: Sinaí y País de Punt. La maravillosa isla del Náufrago está habitada por una **serpiente benefactora**. Es imposible no pensar en «Simbad el marino», en la atracción por los lugares exóticos y en productos como el incienso, tan estimados por los egipcios.

También es importante el texto la **»Biografía de Sinuhé»**: sigue el esquema de las biografías. Nos cuenta la historia de Sinuhé, procedente de una familia de alto nivel que abandona Egipto. Se enmarca en el período de la muerte de **Amenemhat I** y la subida de su hijo **Sesostris I**. En el texto se insinúa que el rey fue asesinado por una conjura de harén y tal vez por eso huye Sinuhé, porque era servidor del harén real e hizo mal su trabajo.