Conductismo, Psicoanálisis, Etología y Psicología Genética: Influencias en el Desarrollo Infantil
Aportaciones del Conductismo y del Psicoanálisis al Estudio Infantil
En la historia del estudio de la psicología infantil encontramos varios pioneros e influyentes, entre ellos hallamos a Watson y el conductismo; y por otro lado a Freud y el psicoanálisis. El conductismo destaca la influencia del ambiente en el desarrollo del niño. Abrió dos campos de investigación: el aprendizaje y el desarrollo del niño. Introdujo masivamente el uso de la experimentación en el estudio de la infancia. El psicoanálisis destaca la importancia de la infancia en el desarrollo afectivo posterior, en la edad adulta.
El conductismo tiene como objetivo principal la predicción y control de la conducta humana y se basa en el estudio de la conducta observable, considerando al entorno como un conjunto de «estímulos-respuestas», donde solo lo observable puede ser estudiado. Watson tomó como unidad de análisis el paradigma estímulo-respuesta, en donde se entiende por estímulo a cualquier factor externo o cambio en la condición fisiológica y por respuesta, la reacción o conducta frente a tal estímulo. El método empleado será el de las ciencias naturales, es decir, la observación controlada.
La perspectiva de Watson se funda sobre todo en el condicionamiento clásico de Ivan Pavlov, caracterizado por el establecimiento de una relación entre dos estímulos independiente de la respuesta que emita el sujeto. Watson recoge la labor de Pavlov estudiando la existencia de reflejos incondicionados o innatos en los niños, diferenciándolos de los que fueran aprendidos o condicionados, estableciendo así una diferencia entre conducta innata o aprendida. Del análisis de Watson se infiere que si toda conducta puede llegar a condicionarse, entonces, como con las leyes de cualquier otra ciencia natural, la psicología debería permitir predecir y controlar la conducta. Watson no creía en la influencia de la herencia (genética), confiaba en que toda conducta se debe al ambiente, a lo condicionado del niño. Llegando al extremo de afirmar que si le proporcionaban X número de niños, era capaz de transformar a cualquiera de ellos en determinados especialistas: médicos, abogados, ingenieros o incluso ladrones; sin importar los talentos, inclinaciones, tendencias, habilidades, vocaciones y raza. Es decir, Watson da más valor a la influencia del ambiente que a la biología, considerando que todos somos iguales.
Por otra parte, Thorndike confirmaba que el niño es producto de sus experiencias y no de su genética. Y afirmaba entonces que las educaciones nunca son iguales.
El conductismo consideró la evolución como un cambio del comportamiento según el avance de edad, a esto se refiere que la investigación del condicionamiento operante demuestra que la memoria de los bebés aumenta con la edad y está relacionada con los datos contextuales y con el tiempo, es decir, un evento del presente se relacionará con uno pasado si ocurre dentro de un cierto periodo, sino será considerado algo nuevo.
Por último, mencionar de Watson que tuvo mucha influencia en su tiempo, llegando a abrir dos nuevos campos de estudio: el aprendizaje y el desarrollo del niño. Otra importante influencia del conductismo que ha tenido dentro de la psicología infantil es la introducción masiva de la experimentación.
Por otro lado, encontramos el aporte de Freud, que muestra una idea revolucionaria y desconcertante respecto al modo de pensar sobre los niños y la infancia en su momento. El enfoque psicoanalítico se centra en el estudio de los trastornos psicológicos de los adultos, enfatizando en la importancia de la primera infancia en el desarrollo afectivo posterior.
Freud afirmaba que los orígenes de los conflictos se encontraban en la infancia, estudió cómo las perturbaciones psicológicas del adulto se debían a conflictos interiores de una sexualidad existente en la niñez, sobre todo el primer año. Freud hipotetizaba que los bebés nacían con sentimientos sexuales, lo que constituía una idea revolucionaria.
Existen tres ideas concluyentes en Freud: que poseemos un inconsciente irracional, que las dos raíces básicas de la vida mental son la sexualidad y la autoconservación y que hay estadios orales y genitales en el desarrollo infantil.
Freud sugería que el inconsciente humano está constituido por la represión de un conflicto entre una pulsión sexual (que llevaba a desear a la madre) y una pulsión de autoconservación (que llevaba a temer al padre). Freud opinaba también que la evolución de la sexualidad atravesaba ciertos estadios. Los estadios son aquellas partes o momentos del desarrollo que son distinguibles en función de ciertas características similares, sucediendo en un orden determinado.
En el desarrollo de la sexualidad infantil encontramos 5 estadios: oral, anal, fálica, de latencia y genital, pero nos centraremos en los 3 primeros que serán los primeros años de vida.
Freud creía que antes de superar el complejo de Edipo, el niño tiene que pasar por dos estadios sexuales: un estadio oral y un estadio anal. El estadio oral ocupaba los primeros meses de vida. El bebé obtenía sus placeres sexuales más intensos de la alimentación. Estos placeres de la boca son interrumpidos por las frustraciones del desmame. Hacen su aparición los alimentos en forma sólida y ya no puede seguir disponiendo del pecho o el biberón. A continuación, es el ano el lugar de placer sexual que viene a ejercer su influencia en el desarrollo mental. A diferencia de la alimentación, la excreción está en mayor medida dominada por el niño que por los adultos de su alrededor. La gran crisis de este estadio se da en el momento del control de esfínteres, que puede adoptar a menudo la forma de una batalla entre los deseos del bebé y los de sus padres. Mucho después de que los individuos hayan dejado de llevar pañales, una emoción elevada les hace padecer estreñimiento o volver a la defecación incontrolada de la primera infancia.
Por último, los niños pequeños entran en el estadio fálico, marcado por el aumento de la masturbación genital precoz y por las pasiones del complejo de Edipo. De acuerdo con Freud, los sentimientos sexuales no volverán a aparecer hasta la pubertad donde se encuentran los otros dos estadios.
Freud indicaba que entonces la personalidad estaba marcada por los conflictos de los estadios, como anticipación/tardanza o demasiada/poca gratificación en cualquiera de ellos o conflictos inconscientes de los impulsos y las exigencias de la sociedad, decantaba que podía volverse un trauma una vez adulto.
Más adelante surgió el Neopsicoanálisis que se mostraba menos complejo y se olvida del superyó y ello, por quedar invalidadas al igual que el determinismo de la identidad sexual durante la infancia.
Sin embargo, la teoría de Freud fue bastante heurística, es decir, siguió produciendo más investigaciones e inspirando a otros investigadores en sus teorías.
Aportaciones de la Etología al Estudio Infantil
El concepto de infancia que tenemos en la actualidad se trata de un fenómeno relativamente nuevo, construido por la sociedad. A lo largo de la historia no se han reconocido, a los niños y niñas, las capacidades y necesidades que ahora vemos como imprescindibles.
Durante los siglos XIX y XX tuvo lugar el desarrollo de la psicología del niño tal y como la conocemos hoy. Se trata de una época de grandes cambios gracias a obras como las de: Charles Darwin, Stanley Hall, o Sigmund Freud. Hubo diversos estudios de diferentes disciplinas que contribuyeron en el desarrollo de la psicología infantil como es el caso de la etología.
La etología aportó a la psicología del desarrollo algunos conceptos como los de «período crítico» o «período sensible«. Con período crítico hacemos referencia al momento específico en el que un acontecimiento o su ausencia tienen un impacto en el desarrollo. Destacamos a Lorenz, quien estudió el fenómeno de la impronta en los animales, el apego. Observó a un grupo de patos y se dio cuenta de que los recién salidos del cascarón seguían al primer objeto en movimiento que veían. Decía que la impronta era un proceso automático e irreversible y que suponía una predisposición al aprendizaje. Si no se adquiría cierta información durante un período crítico entonces el aprendizaje ya no sería posible.
Lo que los etólogos dicen a los psicólogos evolutivos del momento es que el ser humano no es al nacer una tabula rasa, sino que trae inscritas en su organismo una serie de conductas concretas y tendencias, que se activarán con los estímulos del medio. Y que esas conductas se dan en un momento determinado, de tal manera que si no aparecen, el desarrollo normal se ve amenazado.
La más trascendental de las teorías etológicas la hizo Bowlby en relación con el apego. Demostró que partiendo de unas conductas y unas tendencias de respuesta innatas los bebés desarrollan fuertes vínculos emocionales con los adultos que protagonizan la interacción con ellos.
Los fuertes vínculos emocionales de los niños con los adultos tienen su origen en las conductas y tendencias de respuesta innatas de los bebés, como la impronta de los patos de Lorenz que hacía que siguieran a Lorenz por considerar que si era la primera cosa con vida que veían, “seguramente era su madre”. Investigaciones posteriores han demostrado que esta tendencia del niño a establecer fuertes vínculos no tiene por qué ser necesariamente con la madre biológica, puede serlo con la persona que represente el papel de madre, incluso el padre. Pues la herencia es mediada por el ambiente.
Hoy sabemos que no hay nada determinante, sin embargo, hay ciertos momentos que pueden afectar mucho pero, afortunadamente, presentamos plasticidad y capacidad de cambio. Actualmente se usa más el concepto de período sensible, momento en el que un sujeto es particularmente susceptible a ciertos tipos de experiencias, pero nunca de manera determinante.
El Punto de Vista de la Psicología Genética
La psicología genética estudia el desarrollo de las funciones mentales, con el objeto de comprenderlas en su estado más alto, para ello usa la psicología infantil. Estudia los procesos desde sus orígenes, a partir de funciones simples estudia las funciones complejas de la que éstas forman parte.
El ser humano se ha interesado primero por el estudio de la naturaleza que por el estudio de la conducta del hombre, este fue algo más tardío al igual que los fenómenos sociales.
Debido a que los métodos científicos eran eficaces en el estudio de la naturaleza, como por ejemplo con los animales, llevó a verse facilitado en el estudio de la conducta humana. Quizá por estas razones es por lo que la conducta del niño empezó a estudiarse antes que la del adulto: El niño era algo más semejante a estudiar comparado un animal que a estudiar un hombre.
A modo de introducción, aclarar que en la sociedad medieval no existía el sentimiento de la infancia y los niños eran considerados como algo divertido semejante a un animal, además cuando este ya no requería de cuidados especiales entraba a formar parte de la sociedad sin que se hicieran distingos con él; por lo tanto, la infancia, prácticamente no existía.
Uno de los primeros defensores de la infancia fue el filósofo Jean Jacques Rousseau (S. XVII), que produjo un cambio de actitud hacia los niños facilitando y promoviendo así, los trabajos sobre el desarrollo infantil.
Ya en el siglo XVIII empiezan a aparecer observaciones sobre el desarrollo de los niños que son esencialmente diarios realizados por padres o familiares. Pero el más interesante de estos trabajos primitivos es el libro del médico alemán Dietrich Tiedemann popularizado por el psicólogo Bernard Pérez que lo considera como el fundador de la psicología del niño.
Baldwin fue el primero en abordar una teoría genética del desarrollo en su libro «Mental Development in the Child and the Race» (1894). Para él, la psicología genética se definía como la «investigación de los principios que gobiernan el origen y el desarrollo de los procesos mentales».
Ejerció una fuerte influencia sobre Piaget, considerado como el autor con más capacidad empírica de la psicología evolutiva y su interés era definir una epistemología genética, es decir, definir cómo se produce el conocimiento y el desarrollo mental. Para Piaget todos los cerebros humanos son potencialmente científicos.
Piaget dio una concepción diferente de la psicología evolutiva. Hasta este momento la psicología infantil se consideraba como una rama secundaria de la psicología a la que se dedicaban personas que no eran, estrictamente hablando, psicólogos, sino educadores, etc…
El desencanto de Piaget por la filosofía se debía a que ésta carecía de conocimiento auténtico, ya que no se practica la experimentación. El conocimiento es imposible, sin una epistemología científica, es decir sin una teoría del conocimiento. Por ello se dedicó al estudio de problemas epistemológicos, uno de los cuales fue el cómo se desarrollan los distintos conocimientos, a partir de la formación progresiva de la inteligencia, concluyendo que el conocer es genético.
Inició entonces (hacia 1920) una serie de estudios, cuyo fin no es el estudio del niño en sí mismo, sino la comprensión del adulto.
Por lo tanto, para Piaget, la psicología del niño no es una parte de la psicología sino una forma, un método de estudiar la psicología general, donde es más fructífero ver cómo se constituyen los diferentes mecanismos del adulto a través de su génesis durante la infancia. Es decir, la psicología genética se centra en el estudio del desarrollo de las funciones mentales, para así poder entenderlas en su estado más acabado, y poder dar respuesta a las grandes preguntas de la psicología.
