La recuperación de la economía europea

La posguerra estuvo marcada por una voluntad de los gobiernos de incrementar la cooperación y llegar a acuerdos que permitieran la recuperación y la estabilidad. Este proceso fue impulsado y dirigido por los EE. UU.; se necesitaba un sistema monetario estable y eficaz y había que facilitar el comercio.

El núcleo de los acuerdos consistió en el establecimiento de un nuevo sistema monetario y en la creación de dos instituciones: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo. El conjunto de medidas e instituciones establecidas en Bretton Woods contribuyó al crecimiento económico de las décadas siguientes.

La difícil situación en que se encontraban Europa y Japón al finalizar la Segunda Guerra Mundial constituía uno de los problemas fundamentales para la recuperación de la economía mundial. Las dificultades se resumían en:

  • Reducción de la capacidad productiva de estos países.
  • Carencia de alimentos, materias primas y bienes de capital.

La economía de EE. UU. era la única capaz de suministrar los bienes que otros necesitaban, pero Europa y Japón no podían pagarlos. Las exportaciones norteamericanas podían verse muy reducidas, lo que amenazaba con una caída de la producción y el empleo en aquel país. Esta situación, junto a razones humanitarias y al hecho de que la crisis estaba aumentando la influencia política de los partidos comunistas en Europa occidental, dio el último impulso para que EE. UU. asumiera su papel de liderazgo.

El gobierno estadounidense creó ese mismo año un programa de ayuda de grandes proporciones: el Plan Marshall. Los EE. UU. enviaron bienes a un total de 16 países con el objetivo de la recuperación rápida de Europa. Además, se presionó para que los países europeos cooperaran entre ellos. Como resultado, aumentó la estabilidad política. España quedó al margen.

Japón también se vio beneficiado por la ayuda estadounidense. Desde 1945 a 1952, el país estuvo ocupado militarmente y gobernado por EE. UU. Sin embargo, el inicio de la Guerra Fría y la revolución china llevaron al poder al Partido Comunista.

La Guerra Fría y sus repercusiones

Mientras la ayuda norteamericana se desplegaba por Europa y Japón, el mundo quedó dividido en dos grandes bloques enfrentados: los países situados en el área de influencia de EE. UU. y los de la URSS. La Guerra Fría tuvo repercusiones económicas, siendo la más evidente la carrera de armamentos entre ambas superpotencias. La búsqueda de aliados generó guerras, golpes de Estado y sangrientas dictaduras en todos los continentes, influyendo en casi todos los aspectos de la vida hasta la caída del régimen soviético.

La época dorada del capitalismo

El cambio tecnológico permitió una mayor eficiencia y la disminución de costes y precios. Fue la culminación de la Segunda Revolución Industrial, donde el entramado tecnológico previo se expandió mediante aumentos de escala y nuevos productos, siendo uno de los motores más decisivos del crecimiento económico entre 1950 y 1973.

Innovación y energía

La innovación afectó a todos los sectores: electrodomésticos, química, antibióticos y el nacimiento de la informática con el ENIAC. El petróleo se convirtió en el protagonista energético, desplazando al carbón y la hidráulica. La dependencia de Oriente Próximo y el control de las «siete hermanas» llevaron a la creación de la OPEP en 1960.

La Revolución Verde y la hegemonía de EE. UU.

La agricultura experimentó la Revolución Verde, basada en semillas mejoradas, fertilizantes químicos y sistemas de riego. Paralelamente, los países industrializados vivieron un proceso de convergencia económica hacia el modelo estadounidense, impulsado por el capital humano y las instituciones favorables al crecimiento.

El Estado del Bienestar y el consumo de masas

El marco institucional se basó en el incremento del papel económico del Estado y la mejora de las condiciones laborales. El Estado del Bienestar redujo desigualdades, lo que fomentó la estabilidad política y el consumo interno, impulsando la producción de bienes duraderos y el turismo de masas.

La crisis del petróleo y las respuestas

Desaceleración y desequilibrios

A partir de los años 70, los factores que impulsaron el crecimiento empezaron a debilitarse: agotamiento de los acuerdos de Bretton Woods, estancamiento de la productividad y aumento de la competencia de países emergentes. En el bloque comunista, el modelo de crecimiento extensivo mostró sus límites, mientras que en América Latina, el modelo de sustitución de importaciones (ISI) generó déficits e inflación.

La crisis de los setenta

El detonante fue el shock petrolero de 1973. Los principales problemas fueron:

  • Ralentización del crecimiento económico.
  • Tasas de inflación superiores al 10%.
  • Aumento del desempleo (especialmente tras el baby boom).
  • Desequilibrios externos.

La situación se agravó con el segundo shock petrolero (1978-1979) debido a la revolución iraní. La combinación de alta inflación y alto desempleo dio lugar a la estanflación. Finalmente, la internacionalización de la crisis afectó a la URSS por sus ineficiencias estructurales, a América Latina por sus desequilibrios financieros y a África, donde la corrupción y el endeudamiento externo marcaron una ruptura del crecimiento.