Conferencia de Potsdam. Del 17 de junio al 2 de agosto de 1945, donde se reúnen Stalin, Truman (nuevo presidente estadounidense tras la muerte de Roosevelt) y el británico Attle, ya que Churchill a pesar de su actuación perdió las elecciones en Inglaterra. El tema principal fue Alemania, donde se confirmaron las fronteras germano polacas ideadas por Stalin. Se trató también de las reparaciones de la guerra que tanto interesaban a los soviéticos. Ya no se habló de destruir económicamente a Alemania, por lo tanto, en Potsdam se desechó el Plan Morgenthau, de desmembración territorial y se sustituyó por un gobierno conjunto entre la URSS, EE.UU., Francia e Inglaterra. Aunque, se buscó mantener la unidad económica y administrativa de Alemania, los Aliados impusieron un acuerdo sobre reparaciones que contradecía tal unidad, acuerdo que era provisional en espera del definitivo en el marco del tratado de paz que debía firmarse con Alemania. Según este acuerdo, se asignó a los soviéticos el 25% de las instalaciones industriales germanas, el resto pasaría a control occidental. Con este pacto, se hacía de cada potencia, en esencia, un árbitro para establecer las reparaciones de su propia zona, con escasas posibilidades de control sobre las otras; por lo tanto, se alentaba la división. Así, a comienzos de 1946, una administración conjunta estaba abocada al fracaso. 

Consecuencias de los tratados internacionales: Los efectos de los tratados posteriores a la Segunda Guerra Mundial tuvieron una influencia directa sobre el mundo que conocemos en la actualidad. En primer lugar, tuvo un gran éxito político y geográfico la URSS de Stalin, que se convirtió en una gran potencia mundial junto a Estados Unidos. Su territorio fue ampliado y sumó 24 millones de nuevos habitantes, en una franja conocida como el Telón de Acero, en palabras de Churchill. La segunda consecuencia de los tratados fue el nacimiento de estados comunistas en el este de Europa. La aparición de la Guerra Fría, que durará desde agosto de 1945 hasta 1989, provocó una carrera armamentística de proporciones nunca antes conocidas en la historia. Se produjo un cambio de la mentalidad de las sociedades europeas que vivieron un mundo antagónico bipolar hasta 1989. Tuvo lugar la pérdida de la hegemonía de Europa en el mundo, pese al mantenimiento del pluripartidismo democrático en el occidente de Europa. Desde el punto de vista de la política interna de los países aliados, se buscó frenar a los partidos comunistas en Occidente para que no alcanzaran el poder. Surgieron la Comunidad Económica Europea (CEE) y la OTAN (1949), y otras instituciones como el FMI, EM, ONU, UNICEF, FAO, UNESCO y OMS; todas ellas con el fin de salvaguardar la paz y la concordia mundiales, pero con un relativo fracaso.En economía, apareció el patrón dólar en los países capitalistas, frente al clásico patrón oro. En este sentido, hay que abundar en la bipolarización mundial y en el reparto de esferas de influencia entre la URSS y EE.UU. La creación de la CEE a partir de la CECA significó el comienzo de un espacio de libre intercambio de bienes en Europa. En Potsdam se realizaron una serie de ajustes fronterizos, que supusieron el desplazamiento forzoso de 36 millones de personas. Rusia amplió su territorio hacia Finlandia, Hungría y Rumanía. Se apoderó de Ucrania y Bielorrusia y de gran parte de Prusia Oriental, con lo que se aseguró una gran cantidad de puertos sin hielo. También alcanzaron Estonia, Letonia y Lituania. No obstante, para recompensar a Polonia, le concedieron tierras alemanas al este de la línea Oder Neisse. Alsacia y Lorena pasaron de manos de Alemania a Francia. Italia Cedió a Grecia las islas del Dodecaneso, y renunció a sus colonias africanas: Libia, Etiopía y Eritrea.El tratado de paz con Japón fue firmado en septiembre de 1945 en la Conferencia de San Francisco.Por él, Japón renunciaba a todas las conquistas en el sudeste asiático y las islas Kuriles, el sur de las Sajalin y las islas Pescadores pasaban a tutela soviética. EEUU confirmaba su soberanía en el Pacífico, haciéndose con numerosas islas en este mar que le iban a permitir su control. 

Origen de la Guerra Fría: En muchos sentidos lo acontecido con las elecciones en Polonia (mayo de 1945) puede considerarse como el comienzo de la Guerra Fría, de la tensión de bloques antagónicos(comunista‐capitalista). Asimismo, la posterior negativa de Moscú, y que hizo extensiva a sus países satélites en Europa del Este, de recibir numerario del Plan Marshall (a partir de 1947‐ 1948) tiene que ver, también, con el cese temprano de aportaciones dinerarias hacia la URSS procedentes de la Administración Norteamericana. Pero sobre todo, después de Yalta, la política soviética asumió posiciones que parecían cuestionar, al menos, el espíritu de los acuerdos alcanzados. Prueba de ello es que antes de iniciarse la Conferencia de Potsdam, en un movimiento político que cogió por sorpresa a EE.UU. y Gran Bretaña, Moscú traspasó a la administración polaca los territorios al este de los ríos Oder y Neisse hasta la frontera checoslovaca, y de los que habían huido para refugiarse en las zonas occidentales de Alemania, ocho millones de alemanes. La expresión Guerra Fría designa habitualmente la confrontación soviético norteamericana que siguió a la disolución, después de 1945, de la coalición antihitleriana. Pero no está necesariamente limitada a ésta; también se ha podido hablar de guerra fría chino soviética, e incluso, a propósito de los acontecimientos de 1968 en Francia, de guerra civil fría. En cada caso, los beligerantes buscaban el mayor número de éxitos políticos y territoriales, empleando todos los resortes de la intimidación, la propaganda, la subversión e incluso la guerra localizada, pero estando claramente determinados a evitar verse envueltos en operaciones armadas por las consecuencias fatídicas que habrían tenido. El mundo sólo ha tenido peligro de entrar en una guerra nuclear verdadera en el conflicto de Cuba de 1962. A la Guerra Fría contribuyó la existencia de la ya mencionada CEE, pero también la del COMECON o mercado común socialista que nació en 1949. Asimismo hay que citar la existencia de la OTAN, y del pacto de Varsovia que se firmó en 1955. La Guerra Fría se basaba en la creencia occidental de que la era de las catástrofes no se había acabado y de que el futuro del capitalismo y de la sociedad liberal distaba de estar garantizado, máxime cuando se esperaba una crisis de posguerra fuerte como había sucedido en 1918. Además, al finalizar la contienda, los partidos comunistas occidentales estaban en auge: Por la victoria rusa ante el fascismo, Por el nefasto recuerdo del nazismo y Por la atracción popular de las conquistas sociales del comunismo.