Estructura Política y Desafíos Socioeconómicos en la Baja Edad Media Peninsular
1. Organización Política e Instituciones de Gobierno
La organización política de los reinos peninsulares deriva directamente de la organización feudal, pero con diferencias significativas derivadas del diferente peso de la autoridad real.
A. La Corona de Castilla
Castilla experimentó un progresivo fortalecimiento del poder real hacia la monarquía autoritaria moderna, que se manifiesta en la teoría del poder de origen divino de los reyes. La nobleza intentará limitar este poder. En este proceso de enfrentamiento nobleza/rey destaca el apoyo prestado por las ciudades a la causa real y la actuación de algunos personajes históricos.
Organización del Estado Castellano
Castilla llevó a cabo el reforzamiento de la monarquía gracias al desarrollo de las instituciones políticas básicas:
- El Pallatium: Formado por los oficiales próximos al rey. Sus funciones eran: Audiencia (Tribunal real), el Mayordomo (que se ocupa del patrimonio real), el Condestable (jefe militar) o el Canciller (documentos). Estos oficios permitieron el desarrollo de una nobleza.
La organización territorial se basa en las provincias y adelantamientos.
La institución feudal de la Curia evolucionó hacia dos instituciones:
- La Curia Ordinaria dio lugar al Consejo Real, formado por nobles y magnates próximos al rey, que asumirá funciones consultivas.
- La Curia Extraordinaria dio lugar a las Cortes. Creadas en León, asumen la función consultiva y se organizan en tres brazos. Inicialmente se convocan para dar solución a las manipulaciones monetarias y a la necesidad de recursos por parte del rey; se convocaban cada siete años. Tendrán una gran importancia como apoyo al poder real. Reúnen a los representantes de las ciudades, los procuradores, ya que la nobleza y el clero tienen menor interés por asistir.
B. La Corona de Aragón
La Corona de Aragón presenta un carácter federal que propicia los conflictos rey/reinos. Junto a ello, el coste de la expansión mediterránea y la necesidad continua de recursos por parte del rey otorgan una especial importancia a las instituciones particulares de cada reino y, especialmente, a las Cortes.
La expresión de esta peculiar relación entre el rey y los reinos es el carácter pactista de la monarquía: el ejercicio del poder real se da merced a un pacto entre el rey y el reino representado en las Cortes (aunque en realidad representen los intereses de nobleza y patriciado urbano).
Diferentes acontecimientos políticos reforzarán este carácter pactista, al poner en entredicho la autoridad del rey y reforzar el particularismo de cada reino y el papel de las Cortes:
- El juramento del Privilegio General reconocido por Pedro III el Grande (1283): Juramento de los fueros de la nobleza de los diferentes reinos y compromiso de convocatoria frecuente de Cortes, ante la difícil situación del rey en la toma de Sicilia (Vísperas Sicilianas) y ante la creación de la Unión Aragonesa.
- Creación de la Diputación del General por parte de Pedro IV en 1359, tras la desastrosa guerra con Castilla, como comisión de los tres brazos de Cortes con fines recaudatorios y de fiscalización del servicio denominado Generalidad (creado en 1289 por Pedro III).
- El Compromiso de Caspe (a la muerte de Martín el Humano, 1412), que supone la elección de Fernando I de Antequera (Trastámara).
- Los enormes gastos de la expansión mediterránea (reino de Nápoles) emprendida por Alfonso V, que enfrentará al rey, con apoyo remença, y la nobleza.
- La guerra civil entre Juan II y la nobleza que apoyó al Príncipe de Viana, que derivará en conflicto internacional (Francia) y guerra civil (guerra remença, enfrentamientos biga/busca).
Organización Política (Corona de Aragón)
La Corona de Aragón presenta las mismas instituciones que Castilla (Consejo Real, Audiencia y Cortes) pero con carácter diferente derivado del carácter federal y pactista de la corona.
- Las Cortes se crean en el siglo XIII (posteriores que en Castilla), con representantes de los tres brazos del reino (en Aragón cuatro) y en reuniones separadas. La celebración a fecha fija por convocatoria real será un privilegio arrancado al rey, que deberá además jurar los fueros de los reinos (Privilegio General). A diferencia con las Cortes castellanas, las aragonesas emprenden su tarea con la negociación entre los brazos y los representantes del rey y la resolución de agravios (examinadores de greuges) previa a la votación de subsidios o servicios al rey.
- Otro elemento diferenciador es la Diputación del General. La Generalidad era un impuesto aprobado en las Cortes de Monzón (1289), como una comisión encargada del cobro del servicio concedido al rey y de fiscalizar su uso. Con Pedro IV, este impuesto pasó a ser captado y administrado por una comisión permanente, la Diputación del General, formada por cuatro representantes de cada brazo. Su autoridad se extendía al periodo en que las Cortes no estaban reunidas y tuvo una gran importancia como institución de fiscalización y control de la actuación del rey. Esta institución fue luego implantada en los demás reinos de la corona. Tuvo una gran importancia en los periodos de crisis erigiéndose en representación del reino.
- En Aragón hay que destacar la importancia del Justicia de Aragón, defensor de los fueros del reino y representante de los derechos de la nobleza.
- La estructura federal obligó al rey, por presiones de las Cortes, al nombramiento de un Lugarteniente en cada uno de los reinos como representante permanente del rey (generalmente familiar o próximo al rey).
Organización Territorial (Corona de Aragón)
La organización territorial se basa en merindades en Aragón y veguerías en Cataluña a cargo de un oficial real. El gobierno de los municipios estaba en manos de las oligarquías locales (ejemplo: Consell de Cent de Barcelona). Conflictos posteriores.
2. Crisis Económica y Social
Los siglos XIV y XV representan la crisis del sistema feudal en todos sus aspectos: económicos, demográficos y sociales.
La Crisis Demográfica
Desde principios del siglo XIV se produce un estancamiento demográfico tras el fuerte crecimiento del siglo XIII (crisis malthusiana) que se explica por una fuerte crisis agrícola (malas cosechas, carestía…) y que se refuerza con la llegada de la Peste Negra (1348), que ocasionará la pérdida de entre el 20 y el 40 % de la población. Llegada desde Asia siguiendo la ruta de la Seda, entra en Europa por Crimea y los puertos mediterráneos y se extenderá rápidamente por el continente apoyada en una población subalimentada. El impacto de la Peste será brutal y quedará gravada en la mentalidad colectiva europea, con reflejo en las artes, la cultura…
La crisis demográfica se verá reforzada por las guerras que unen a su enorme coste económico las secuelas de hambre, destrucción e inestabilidad social.
La crisis demográfica engordará la crisis económica con la caída de la demanda, el aumento de los salarios y el abandono de zonas cultivadas. Especialmente grave será la crisis de las ciudades.
Castilla encontrará la senda de la recuperación en el siglo XV, al igual que Valencia, en tanto en Aragón y Cataluña la crisis será más profunda.
Los Conflictos Sociales
La Sociedad feudal experimentará algunos cambios como consecuencias de la crisis. Por una parte, se producirá una creciente confluencia de señorío territorial y jurisdiccional ante los intentos señoriales de acaparar recursos; por otro, se producirán importantes conflictos sociales y políticos como manifestación de la lucha por mantener la participación en la renta feudal de los diferentes estamentos y grupos sociales.
Con todo, se mantendrá el predominio de la nobleza, que ante el freno al proceso de acaparamiento de tierras (fin de conquistas) va a responder con intentos de ocupación de cargos (obtención de recursos y mercedes). El grupo señorial experimentará los efectos negativos de la crisis demográfica con la consiguiente reducción de ingresos, que intentará compensar aumentando la presión sobre los campesinos (refeudalización) o cambiando la vocación económica de sus tierras (dedicación a actividades ganaderas mesta) y, sobre todo, mediante intentos de usurpación de poderes de la monarquía en los periodos de inestabilidad (Guerras Civiles).
La pequeña nobleza y oligarquías municipales compensarán la crisis mediante el control de los concejos, que administrarán en función de sus intereses.
Los grupos populares serán las principales víctimas de la crisis ya que, aunque aumentarán los salarios en general, se producirá un claro aumento de presión señorial.
Conflictos Sociales (Castilla)
El mejor ejemplo de los conflictos sociales en Castilla es la Guerra Civil entre Pedro I y Enrique II, el de las mercedes. La victoria de Enrique supone el ascenso de una nueva dinastía y la consecución de grandes concesiones de señoríos jurisdiccionales en perjuicio de la Corona para los nobles que lo apoyan (realengos que pasan a señoríos, incluidas ciudades). Se crean así enormes patrimonios en manos de la nobleza, que intentará asegurarse su poder económico mediante la creación del mayorazgo (que permite blindar patrimonios ligándolos al linaje y haciéndolos inalienables), aunque su institucionalización será posterior.
Por otro lado, ya se ha señalado que el aumento de la presión señorial sobre los campesinos dará lugar a abundantes reclamaciones en Cortes (Campesinos de behetría).
A pesar de esto, las luchas sociales son escasas y entre ellas merece destacarse las Guerras irmandiñas (1431 y 1467-69). Son revueltas de campesinos y habitantes de las villas contra los señores que se producen en Galicia. La pequeña nobleza y parte del clero ejercerán tareas dirigentes de la revuelta, que solo será reprimida tras la alianza de los nobles con el apoyo del rey.
Otro importante conflicto social se manifestará en los pogromos antijudíos. La escasa integración de este grupo social, sujeto de un marcado odio por razones religiosas (pueblo deicida) o de rivalidades sociales (dedicación al préstamo, renta de impuestos…) propició, junto con las prédicas incendiarias de algunos clérigos (Ferrán Martínez, Vicente Ferrer…), la extensión de los asaltos a las juderías y las conversiones forzadas que dejarán para el futuro el problema de los conversos. El pogromo más importante fue el de 1391.
Conflictos Sociales (C. de Aragón)
El contexto de crisis dará lugar en la Corona de Aragón a dos conflictos interrelacionados de diferente carácter:
- El conflicto de los payeses de Remença: Claro ejemplo de conflicto rural, se desarrolla en Cataluña la Vieja como resultado del aumento de la presión señorial para evitar el abandono de tierras (malos usos) y lucha por la ocupación de los mansos abandonados como consecuencia de la crisis. En respuesta a esta presión señorial se produce la organización de los campesinos (sindicato remença) que tendrá una importante actuación en la Guerra Civil Catalana en apoyo del rey Juan II. La resolución del conflicto se producirá con Fernando II a través de la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) que, aunque reconoce los derechos de los señores, posibilita la redención de los derechos señoriales mediante el pago de un censo enfitéutico de carácter vitalicio que posibilitará la creación de una clase campesina de gran porvenir en Cataluña.
- El conflicto urbano se expresa en el enfrentamiento entre la Biga (que agrupa a los representantes de la oligarquía urbana: importadores y financieros, que se aliarán con la nobleza y defienden una moneda fuerte) y la Busca (astilla: representantes de los menestrales y clases medias urbanas) que intentan mejorar la exportación mediante la devaluación. Ambos grupos se enfrentarán por el control del Consell de Cent, ayuntamiento de Barcelona, y tendrán también una activa participación en la guerra civil de Juan II. La insaculación (sorteo de cargos) pondrá fin al enfrentamiento.
3. Expansión de la Corona de Aragón
La expansión mediterránea aragonesa, concluida su reconquista en la península, se inicia con Jaime I, que conquista Baleares (1235), aunque luego la separa de la Corona de Aragón y más tarde es incorporada con Pedro IV. Los siguientes capítulos de la expansión son la conquista de Sicilia (1282) y Cerdeña (1323), que refuerzan el auge comercial y artesanal de Barcelona y Valencia.
Por otro lado, las expediciones de los Almogávares dan lugar a la creación de los Ducados de Atenas y Neopatria que serán incorporados a la corona.
Este desarrollo dará lugar a fuertes enfrentamientos con los rivales comerciales de Cataluña (Génova, Venecia) y al reforzamiento catalán de las relaciones comerciales en el Mediterráneo sur y oriental (Consulados).
La Casa de Trastámara, con Alfonso V, lleva a cabo la conquista del reino de Nápoles (1443), enfrentándose con Venecia, Génova y Francia.
Los altos costes de la expansión condicionaron la política catalana (desarrollo de la Generalidad y limitación del poder real, ya comentado) y facilitaron el desarrollo económico de Barcelona y Valencia (Consulados, Lonjas, Atarazanas). Más tarde condicionarán la política de los RRCC.
4. Rutas Atlánticas: Castellanos y Portugueses. Las Islas Canarias
El fin de la Reconquista, con el control de Algeciras (1344) y del Estrecho (solo se mantendrá Granada), junto con los intereses comerciales de los puertos atlánticos andaluces (Genoveses) y marinos vascos se extienden hacia el norte de África.
Por otro lado, desde los puertos cantábricos se desarrolla un intenso comercio lanero y del hierro, que potencian la alianza con Francia frente a Inglaterra y ocasionan el dominio del comercio atlántico.
Paralelamente se desarrolla la rivalidad con Portugal (aliada de Inglaterra) que se reforzará con el descubrimiento de las Azores y producirá enfrentamiento por intereses contrapuestos en el norte de África.
En este contexto se producen los avances técnicos (nuevos barcos, instrumentos), científicos (superación de Ptolomeo) y motivos ideológicos y económicos que van a impulsar los descubrimientos, especialmente tras el control de las rutas comerciales asiáticas por parte de los turcos, que impulsan la búsqueda de la ruta periafricana por parte de Portugal (asegurada por el tratado de Alcaçovas).
La Conquista de Canarias
Las islas Canarias se encuentran ocupadas por poblaciones guanches que se encuentran en un nivel de desarrollo asimilable al neolítico. Aunque conocidas desde antiguo nunca atrajeron un especial interés para los navegantes, por lo que la ocupación de las islas fue lenta y en ella se pueden diferenciar dos momentos:
- Conquista señorial: Llevada a cabo por nobles normandos como Jean de Bethanconurt (1402) en Lanzarote, Fuerteventura o el Hierro. Estos nobles aventureros establecen un modelo de compañías comerciales (explotación de tintes (orchilla) y esclavos), reconociendo un pacto de vasallaje con el rey de Castilla, aunque el título es discutible y dará lugar a tensiones entre Portugal y Castilla…
- Conquista de realengo (1478-96): Dirigida de forma efectiva por los RRCC (Tenerife, La Palma y Gran Canaria, con fuerte oposición en las islas más pobladas). Se producirá aquí un ensayo del modelo de ocupación y poblamiento que luego se impondrá en América, cuyo descubrimiento pondrá en valor estas islas, clave en el trayecto de las flotas americanas.
