La Caída del Zarismo: Rusia a principios del siglo XX
1. Un Imperio Atrasado y Autocrático
A principios del siglo XX, el Imperio regentado por Nicolás II era un gigante con pies de barro. Los partidos políticos estaban prohibidos y una eficaz policía reprimía cualquier oposición. La Iglesia ortodoxa gozaba de influencia social y constituía uno de los pilares ideológicos del zarismo.
1.1 Economía
La economía rusa se sostenía en una agricultura técnicamente muy atrasada y con una baja producción, que a duras penas conseguía alimentar a toda la población. La moderna industrialización y el capitalismo solo habían penetrado en la parte más occidental del Imperio.
1.2 Sociedad
La sociedad rusa era una de las más desiguales de Europa. En la cúspide se hallaba la nobleza, propietaria de la mayor parte de la tierra, que hacía exhibición de sus riquezas y de su vida lujosa.
2. La Difícil Coyuntura de la Guerra Mundial
La economía rusa se orientó a abastecer al ejército. La mayoría de las fábricas se transformaron en industrias de guerra y el reclutamiento de campesinos hizo disminuir la producción agraria. Los productos de primera necesidad comenzaron a escasear, los precios subieron y la capacidad adquisitiva de los asalariados disminuyó.
A este malestar se sumaron las derrotas militares ante Alemania. El ejército ruso estaba poco equipado y mal dirigido. Las bajas entre los combatientes, procedentes mayoritariamente de las clases populares, eran enormes y muchos soldados desertaban. La confianza en el zar se había hundido y el Estado se desintegraba. Rasputín fue asesinado por un complot nobiliario en 1916. Ante esta coyuntura, la situación revolucionaria se desató de nuevo.
3. La Caída del Zarismo
La revolución comenzó el 23 de febrero con una gran manifestación en Petrogrado, y encontró eco en diversas ciudades del Imperio. Como ya había ocurrido en 1905, en todo el país se formaron comités revolucionarios de obreros, campesinos y soldados, que agrupaban a las fuerzas revolucionarias de oposición al zarismo y que adquirieron un gran protagonismo en la organización de la revuelta. El 27 de febrero tuvo lugar una huelga general en las principales ciudades.
