Este documento explora la evolución de la prensa en España desde los albores del siglo XIX hasta finales del siglo XX, destacando su papel fundamental en la configuración política y social del país.

Orígenes del Periodismo Político en España (1808-1833)

1808: Nacimiento del Periodismo Político y la Guerra de la Independencia

En 1808, se produce el nacimiento del periodismo político en España. Este año marcó un hito en la historia, cuando el pueblo de Madrid se levantó en armas contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte, dando inicio a la Guerra de la Independencia Española. Durante este conflicto, se crearon Juntas Locales y Provinciales, coordinadas por una Junta Central, que se encargó de reclutar al ejército y dirigir la guerra contra los franceses.

La Prensa como Instrumento de Propaganda y Debate

En medio de este período, la prensa desempeñó un papel crucial. Se convirtió en un instrumento de propaganda para la difusión de proyectos sociales, políticos y económicos. Entre 1810 y 1812, se fundaron 120 periódicos, reflejando el fervor y la intensidad del debate político de la época.

Cádiz: Cuna de la Libertad de Prensa (1810)

Cádiz, en particular, se convirtió en un hervidero de ideas y discusiones, conectando con la Ilustración y el aumento de los periódicos. En 1810, se promulgó el decreto de libertad de prensa, que establecía que todos los ciudadanos tenían la libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación.

Restricciones y Resurgimiento: Absolutismo y Trienio Liberal (1814-1823)

Durante el retorno absolutista de 1814 a 1820, la llegada de Fernando VII y el no reconocimiento de los principios gaditanos llevaron a la supresión de los periódicos en 1815. Solo se editaron la Gaceta de Madrid y el Diario de Madrid. Sin embargo, durante el Trienio Liberal de 1820 a 1823, se aprobó la Ley de Imprenta de 1820, que garantizaba el ejercicio del periodismo pero tenía un carácter restrictivo. Esta medida llevó a un nuevo auge de la prensa, con un aumento en el número de cabeceras y una reducción en el precio de venta, lo que fomentó su acceso a la población.

La Década Ominosa y la Prensa Especializada (1823-1833)

La Década Ominosa de 1823 a 1833 y el reformismo moderado vieron un nuevo retroceso con la prohibición de la prensa política. Sin embargo, la prensa de contenido literario, comercial, agrícola y artístico continuó. Durante los últimos años del reinado, se produjo una cierta relajación del control de la prensa.

En este período, destacaron figuras del periodismo como Mariano José de Larra, un periodista político progresista conocido por sus artículos satíricos, y Fermín Caballero, que inició el Boletín de Comercio entre 1832 y 1834.

La Prensa en el Reinado de Isabel II y el Sexenio Democrático

Liberalización Progresiva y Prensa Partidista bajo Isabel II

Durante el reinado de Isabel II, se produjo una progresiva liberalización de la prensa con el objetivo de crear una opinión favorable a la reina, especialmente durante la Guerra Carlista. Este período también vio el regreso de los exiliados y un aumento en el número de periódicos. En 1833, se implementó una nueva organización territorial del Estado y se publicaron boletines oficiales provinciales para difundir órdenes y disposiciones oficiales. Esto permitió la promoción y difusión de los intereses locales y ayudó a fomentar la lectura de periódicos entre la población.

La prensa se convirtió en un instrumento en manos de las fuerzas políticas, con la aparición de la prensa «personal», «de opinión» o «de partido». Estos periódicos tuvieron una gran importancia en la formación ideológica de la sociedad y jugaron un papel protagonista en el nacimiento de los partidos políticos del siglo XIX. Sin embargo, la libertad de prensa no era completa y estaba restringida. Se requería licencia para publicar contenido político y religioso, y se introdujo un depósito previo elevado para poder publicar un periódico.

El Auge de la Prensa Informativa y Comercial

A finales del reinado de Isabel II, surgieron publicaciones que primaban la información sobre la ideología o propaganda política. Estas publicaciones se caracterizaban por su rentabilidad económica frente a la defensa de una ideología, su independencia informativa y la introducción de publicidad e incremento de ventas.

El Sexenio Democrático: Libertad de Prensa y Politización (1868-1874)

El Sexenio Democrático en España fue un período de intensa actividad política y periodística. Durante este tiempo, el periodismo se convirtió en un instrumento político crucial, sirviendo como canal de discusión y órgano de combate contra el adversario. La politización de las cabeceras informativas fue evidente, y el Gobierno Provisional incluso incluyó a seis periodistas destacados:

  • Práxedes Mateo Sagasta
  • Antonio Romero Ortiz
  • Adelardo López de Ayala
  • Juan Álvarez de Lorenzana
  • Laureano Figuerola
  • Manuel Ruiz de Zorrilla

Normativa Favorable y Eliminación de Restricciones

Este período también vio el diseño de una normativa favorable a las publicaciones periódicas, que se convirtió en una herramienta esencial en la construcción del estado. La libertad de prensa se promovió a través de la reducción de los impuestos, incluyendo la reducción del precio del papel y del timbre, que era fundamental para el envío y reducía el coste final del periódico. Asimismo, se eliminaron varias restricciones, como la censura, el depósito previo y la figura del editor responsable. Estas medidas dieron lugar a un aumento de las tiradas y del número de cabeceras, aunque también provocaron que la vida de algunos periódicos fuera breve.

Prensa como Instrucción y Propaganda

Los delitos de imprenta pasaron a ser regidos por la legislación común, y la prensa se convirtió en un medio de instrucción, permitiendo la participación de los ciudadanos en la esfera pública, a pesar del elevado precio del libro. No obstante, también se convirtió en un espacio de propaganda, siendo instrumentalizada por el poder. A pesar de estos avances, hubo problemas para mantener y respetar la libertad de prensa.

Durante el Sexenio Democrático, los partidos políticos liberales buscaron candidatos al trono en un estado monárquico sin Isabel II, lo que tuvo repercusiones internacionales. Cada partido tenía su candidato acorde a su proyecto político y apoyos en el exterior. Entre las publicaciones de la época, destaca la revista La Flaca. A pesar de los desafíos, el Sexenio Democrático marcó el inicio de una nueva era de libertad de prensa y participación política, sentando las bases para el desarrollo del periodismo moderno en España.

La Restauración: Consolidación y Profesionalización del Periodismo (1874-1923)

Restricciones Iniciales y la Real Orden de Policía de Imprenta

Durante el período de la Restauración, la prensa y el gobierno estuvieron estrechamente vinculados. Con el cambio de régimen surgieron restricciones a la prensa con el objetivo de afianzar el nuevo sistema. Estas restricciones incluían el depósito previo a la circulación del periódico, la censura en el tratamiento de cuestiones que afectaban directa o indirectamente al sistema de gobierno y la creación de un tribunal para delitos. Sin embargo, tras los primeros meses, se suspendieron las limitaciones a excepción de la prensa republicana. En 1875, se regularizó el ejercicio de la libertad de imprenta mediante un decreto. A pesar de que la Constitución de 1876 reconocía el derecho de todo español a emitir libremente sus ideas y opiniones, este derecho tenía limitaciones en la práctica.

En 1881, con la llegada de los liberales al poder, se cambió la normativa y se indultó a los periódicos suspendidos. En 1883, se promulgó la Real Orden de Policía de Imprenta, una de las más aperturistas, que reguló la libertad de prensa hasta 1936. Esta orden sometía a los delitos de prensa al Código Penal y la jurisdicción ordinaria, sustrayendo el poder de control de la prensa del poder ejecutivo al judicial.

El Auge de la Prensa Nacional y su Adaptación al Público

Durante este período, surgieron varios periódicos nacionales de gran importancia. Estos ya no buscaban solo un fin político o ideológico, sino que también aspiraban a obtener beneficios económicos. Para ello, se adaptaron a los gustos de los lectores, lo que se vio favorecido por el aumento de la concentración urbana y el incremento de la alfabetización. Ejemplos notables incluyen La Correspondencia de España (1859-1925), El Liberal, El Heraldo de Madrid, La Vanguardia, El Sol o El Debate.

Pioneras del Periodismo y la Prensa Obrera

Durante este tiempo, también surgieron mujeres periodistas destacadas, como Emilia Pardo Bazán y Carmen de Burgos, que fueron pioneras en su campo. La prensa obrera también tuvo un papel importante, con la fundación del PSOE en 1879 por Pablo Iglesias Posse, y la publicación de El Socialista en 1886 como órgano de expresión del PSOE.

Profesionalización, Diversificación y Nuevas Tecnologías

Este cambio también llevó a la profesionalización de la actividad periodística, la diversificación de los contenidos y la introducción de nuevas secciones. El uso de nueva tecnología permitió aumentar el número de páginas e incrementar la cantidad y la calidad de la información. A pesar de la politización de algunos diarios, el público mostró un gusto creciente por la prensa noticiera.

La prensa también jugó un papel crucial en la formación de la opinión pública, que se convirtió en la destinataria de la producción de la prensa y en la base de la soberanía nacional.

La Prensa en la Guerra Civil y el Franquismo (1936-1975)

La Prensa como Arma de Guerra: Zonas Republicana y Rebelde

La Guerra Civil Española, que comenzó el 17 de julio de 1936 como resultado de un golpe de Estado iniciado por un sector del ejército frente al gobierno de la II República, también marcó la historia de la comunicación en España. Durante la guerra, surgieron nuevas cabeceras en la prensa de ambos bandos. En la zona republicana, El mono azul (1936-1939). En la zona rebelde, Arriba España (1936-1975).

Control Informativo y Marco Jurídico Franquista

En este contexto, se fundó la agencia de prensa EFE el 3 de enero de 1939 por el ejército sublevado en Burgos, con el objetivo de proporcionar noticias a medios españoles y extranjeros. Esta agencia, creada en base a la Agencia Fabra (1865-1975), se convirtió en la base de la prensa del Movimiento durante el franquismo, con un enfoque más ideológico y literario que informativo.

El control informativo durante la guerra llevó a la creación de un nuevo marco jurídico comunicativo. En 1937, se creó la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda para controlar y coordinar la propaganda del régimen, y en 1941, se creó la Escuela Oficial de Periodismo adscrita a la Dirección General de Prensa para formar a los nuevos periodistas.

La Ley de Prensa de 1938 y la Censura

La Ley de Prensa de 1938, vigente hasta 1966, prohibía la expresión de opiniones o informaciones divergentes a las oficiales y ponía fin al principio de independencia y libertad de la prensa.

La Ley de Prensa e Imprenta de 1966: Apertura Limitada

En 1966, se promulgó la Ley de Prensa e Imprenta, que establecía unas reglas más realistas y equitativas en materia de comunicación. Esta ley introdujo cierta liberalización, que marcó el inicio de la apertura informativa, permitiendo una mayor libertad de movimiento y circulación de ideas. Sin embargo, también amplió las restricciones, como se refleja en la Ley de Secretos Oficiales de 1968.

Depuración de Periodistas y Reducción de Medios

Tras el fin de la guerra, se produjo una depuración de periodistas que se habían significado o que no habían apoyado al régimen. Además, se redujo el número de cabeceras y de la paginación debido al alto coste del papel, lo que llevó a una reducción de puestos de trabajo.

La Prensa en la Transición y la Consolidación Democrática (1975-1988)

La Prensa como Motor de la Transición Española

Durante la Transición Española, la prensa, la radio y la televisión jugaron un papel crucial en conectar a los ciudadanos con los cambios políticos. La prensa, a diferencia de la radio y la televisión que tenían restricciones, se convirtió en el principal referente de las corrientes de opinión y en una vía para solicitar el desmantelamiento de la dictadura y la formación de una democracia. Del mismo modo, también se convirtió en un foro de debate y discusión.

Nuevas Cabeceras y la Constitución de 1978

En 1977, la Prensa del Movimiento fue disuelta, y sus cabeceras pasaron a depender del Ministerio de Cultura. Los principales periódicos respaldaron las reformas políticas y colaboraron en la publicación conjunta de editoriales que instaban a la sociedad a apoyar el proceso democratizador.

Con la Constitución de 1978, la libertad de información se convirtió en un derecho, aunque no afectó por igual a todos los medios de comunicación. En 1976, surgieron nuevas cabeceras desconectadas del franquismo, como El País y Diario 16, aunque también sufrieron ataques de sectores ultras.

Periódicos Emblemáticos y su Influencia

El País, editado por Prisa, se convirtió en el medio impreso más influyente entre la clase política española, representando la imagen de una España democrática, liberal, europeísta y moderna. Por otro lado, Diario 16 mantuvo una línea combativa en defensa de las libertades civiles y los derechos individuales.

El golpe de estado del 23 de febrero de 1981 supuso uno de los mayores logros informativos, con El País publicando 7 ediciones en menos de 24 horas para informar a la sociedad.

El Periódico de Catalunya, fundado por el Grupo Zeta en 1978, rivalizó con La Vanguardia en el mercado catalán, proporcionando información sobre Barcelona y el deporte español. Diario 16, por su parte, continuó su línea combativa bajo la dirección de Pedro J. Ramírez.

Desmantelamiento de la Prensa Estatal y el Surgimiento de Grupos Mediáticos

Durante la consolidación de la democracia en España, la prensa del movimiento fue desmantelada en 1977 y transformada en un organismo autónomo de medios de comunicación social. En 1982, este organismo fue suprimido y los medios fueron adjudicados al Estado, pasando a ser propiedad privada tras su venta en subasta. Este proceso fue polémico, con denuncias de favoritismo de algunos medios contra el PSOE y acusaciones de convertir los medios de comunicación del Estado en prensa del partido. El reparto favoreció a los distintos grupos empresariales y políticos que se presentaron, incluyendo al PSOE y Alianza Popular.

La Prensa como Germen de los Grandes Grupos Mediáticos

A comienzos de la década de 1980, la estructura mediática era débil y lo poco que había provenía del período franquista. La iniciativa privada en la radio era escasa y en la televisión no existía. Sin embargo, la prensa se convirtió en el germen de los grupos mediáticos españoles, con la adquisición de licencias de emisoras de radio y la concesión de tres canales de televisión privada en 1988 (Antena 3, Tele 5 y Canal +).

El Grupo PRISA, fundado en 1972, es un ejemplo de estos grupos mediáticos. La línea editorial de El País, uno de sus medios, supuso un elemento de confrontación entre los accionistas, con unos abogando por el conservadurismo y otros por un estilo más desenfadado. En 1983, Polanco obtuvo la mayoría de las acciones y mostró interés por invertir los beneficios en nuevos medios, como la radio (Cadena SER y Antena 3 radio), editoriales (Alfaguara, Taurus o Santillana) y televisión (Canal +).

El papel de la prensa durante la consolidación de la democracia en España fue crucial en la formación de grupos mediáticos y en la diversificación de los medios de comunicación.