Una chica pobre lleva una vida infeliz en una antigua colonia obrera cerca de Madrid donde vive con sus padres y su hermano. Sus padres siempre riñen y su madre, una mujer amargada por la vida que lleva, limpiando casas de ricos, no le demuestra ningún cariño. Se lleva la vida quejándose. Los únicos momentos de felicidad en la vida de María son los que pasa con su tía Amalia en Madrid, una mujer joven y elegante, siempre alegre. Mientras la madre va al médico, deja a su hija con su hermanastra. La tía Amalia vive en un barrio elegante de Madrid y allá María sueña con otra vida, la vida de una chica rica. La tía la lleva a las tiendas de lujo y le compra ropa nueva, que lluego María esconde a su madre. Un día de verano, la tía Amalia les propone a los padres llevar a la chica de vacaciones a Estoril, un balneario de moda en Portugal. Van en taxi y llegan a un hotel de lujo que deslumbra a María. Su tía le ha comprado todo un vestuario nuevo para que pareciera una chica rica también. Allá María disfruta de todo. Conocen a una pareja, los Torres, y María juega con las dos chicas. La tía Amalia impresiona mucho a los Torres. Luego llega un amigo de la tía Amalia, Alfonso. Hace amistades con el señor Torres y pasan juntos mucho tiempo hablando de negocios, del comercio de obras de arte. Alfonso alude a un negocio con una pintura de la tía Amalia. Al poco tiempo, una mañana hay una riña muy violenta entre Alfonso y la tía Amalia. Parece que hay un problema en el negocio. La tía Amalia se pone furiosa contra Alfonso y decide volver a Madrid. Por la noche, el señor Torres viene a conversar con ella en su habitación y parece que la va a ayudar. Al día siguiente la tía y María salen del hotel muy temprano. Un taxi los lleva fuera de Estoril adonde llega un poco más tarde Alfonso. Ellas suben a su coche y se van los tres. Cuando llegan a la frontera, un policía registra el coche y descubre dinero escondido debajo de los asientos. La tía Amalia y Alfonso han estafado al señor Torres, utilizando a María como cebo. Diez meses después de este episodio, la fábrica donde trabaja el padre de María cierra y tienen que dejar la colonia. Van a vivir en una barriada de Madrid donde sus padres han comprado un pequeño piso. Un día la tía Amalia, quien acaba de salir de la cárcel, viene a ofrecerle dinero a su hermana. Esta no acepta y la echa fuera. El padre no tiene una ocupación fija y la madre sigue yendo a los barrios ricos de Madrid a limpiar casas (ahora son cuatro.) Sigue también visitando al médico en Madrid. María la acompaña y un día descubre una tienda de antigüedades que se llamada “Estoril”. Está convencida que es la de su tía. Para la fiesta de Navidades en el barrio anuncian que María ha recibido una beca para ir a tomar clases de ballet en una academia en el centro de Madrid. Empieza a ir a clases y aprovecha esta oportunidad para observar la tienda de su tía. Finalmente a finales del verano entra en la tienda y su tía y Alfonso la acogen con mucho cariño. María reanuda la complicidad con su tía, pasando muchas horas en la tienda, y su tía le regala un vestido muy hermoso. El padre de María ahora tiene actividades políticas secretas y está detenido una primera vez. María tiene su primera regla pero esto no la acerca a su madre. Al contrario, se siente cada vez más alejada de ella y ahora casi la odia. Al poco tiempo vienen dos policías a casa a registrar el piso.



Han detenido al padre de María una segunda vez y ahora descubren, escondidos debajo de la cama de la chica, paquetes de documentos subversivos. Dos meses más tarde, cuando sale de prisión, el padre de María es recibido como un héroe en el barrio. Anuncia triunfalmente a su mujer que le han readmitido en la fábrica y saca dinero de su bolsillo. Un adelanto que le han dado. Cuantas más difíciles se hacen las relaciones con su madre, más íntima se hace la complicidad entre María y su tía. La visita cada semana en su tienda. Un día descubre en un cajón de la mesa de su tía unos sobres verdes idénticos a los que su padre trae a casa con su sueldo dentro. María espía a su padre y descubre que no trabaja sino que se pasa el día esperando. Ese mismo día María, la tía Amalia y Alfonso ven al señor Torres observándoles desde fuera de la tienda. Después de Navidad, al poco tiempo de cumplir trece años María, su hermano Josemi viene a anunciarle a su madre que tiene novia y que se van a casar porque la chica está embarazada. María intenta impedir a su madre que se lo vaya a decir a su padre. Para que no se entere de que él no trabaja. Pero la madre sale a hablarle y se entera del secreto del dinero que le da la tía. Más tarde detienen una tercera vez al padre de María, esta vez sin ningún motivo. Pero no puede asistir a la boda de Josemi. Ese mismo día María, que quiere lucir, decide ponerse el vestido que le ha regalado la tía. Baila y disfruta sentirse deseada e imagina que ahora se ha convertido en la princesa que siempre soñé con ser. Pero su madre la observa con ojos llenos de odio porque se ha fijado en el vestido nuevo. La riña y le pega una bofetada. La primera. María sale corriendo. Va directamente a casa de su tía, decidida en no volver nunca a su propia casa. Cuando llega, le extraña ver que el piso está vacío y luego se acuerda que aquel día es él de la subasta benéfica. Luego habla con su tía pero ni ella ni Alfonso quieren que se quede esta noche. Parecen inflexibles. María está muy decepcionada por su actitud y no entiende este cambio, les dice que los odia y se pone a llorar. Luego la tía Amalia la lleva en taxi a su casa pero María intenta arrojarse por la puerta y la tía Amalia decide finalmente volver con ella a la tienda. María se podrá quedar una noche. La instala en la escalera de caracol mientras se efectúa la subasta. Alfonso y la tía Amalia están contentísimos con el éxito de la subasta y salen a celebrarlo con María. Vuelven a casa y se acuestan. Pero durante la noche María oye ruidos abajo en la tienda. Con el interfono busca los ruidos en cada habitación y finalmente descubre que la tía Amalia y Alfonso están subiéndose a un taxi, llevando cada uno dos maletas. Corre al despacho y ve que la caja fuerte está abierta y vacía. Han huido con el dinero de la subasta. Sigue su intuición. Se sube a un taxi que la lleva a la estación de Atocha. Luego se sube al tren con destino a Barcelona, recorre el pasillo, escuchando detrás de cada puerta, y finalmente se detiene delante de una, porque ha oído risas. Entra. La tía Amalia y Alfonso están aquí celebrando su huida. Como no quieren que les acompañe, María, que ahora se considera como cómplice de ambos, amenaza con delatarlos y otra vez se pone a llorar. Finalmente la tía Amalia se baja con María en Alcalá y, cuando amanece, se suben a un tren que las lleva a Madrid. La tía le compra una última prenda y van a casa de María. Las acoge la madre de María que le dice a la tía Amalia, con un tono ansioso y apremiante, que se vaya, que corra rápido. Entonces salen de dentro del piso dos policías que echan a correr detrás de la tía Amalia, bajan las escaleras,sacan sus pistolas y la detienen justo cuando está a punto de escaparse en el taxi. Le ponen las esposas en seguida. María se queda sola con su madre.