TAREAS

TAREA 1. Comentario de manifestaciones en verso de tradición oral

Identifica y comenta los siguientes textos de tradición oral.

Texto A

A la luz de un farol apagado,

un mudo leía,

un sordo escuchaba,

un ciego miraba,

y a un calvo que allí había

los pelos de punta se le ponían.

1) Identificación

Identificación: Este texto pertenece, según la clasificación de A. Medina, al grupo de las burlescas y, dentro de ellas, es una patraña o disparate. Son coplillas cuya finalidad es la burla y la broma; suelen presentar una pregunta ingenua que se completa con contestaciones rápidas.

2) Comentario del contenido

Dentro de este grupo, una característica fundamental es la risa, que se puede conseguir con diferentes artificios:

  • El apunte de un suceso chusco, que provoca gracia (rechifla).
  • Coplillas o dichos crueles con los que se humilla o ridiculiza al otro (sarcasmo).
  • Una serie de mentiras encadenadas, llamadas patrañas o disparates.
  • La artimaña engañosa en los cuentos de nunca acabar, que provoca el desespero o fastidio del oyente; suelen incluir fórmulas de repetición.

Nos encontramos ante un texto que responde al tercer artificio: la patraña o disparate. Las patrañas son mentiras acumulativas que forman un modo de hacer reír. En este texto se observan contradicciones evidentes (un mudo no puede leer, un sordo no puede escuchar, un ciego no puede mirar), que producen el efecto cómico.

3) Comentario formal

La rima no es constante ni clara; es un texto irregular en cuanto a la métrica. Se encuentran versos de distinta extensión: algunos de ocho sílabas, otros de siete y otros de cinco. Los versos posteriores parecen rimar de dos en dos (pareados), aunque no hay un patrón fijo ni de rima consonante ni de rima asonante. En conjunto, la intención principal es crear humor más que mantener una regularidad métrica estricta.

No son versos isosilábicos:

  • 1.º verso: dodecasílabo
  • 2.º, 3.º y 4.º versos: hexasílabos
  • 5.º verso: heptasílabo
  • 6.º verso: endecasílabo

Texto B

José se llamaba el padre,

Josefa la mujer,

y un hijo que tenían,

también se llamaba José.

(Cambio de sentido)

José se llamaba el padre,

Josefa la mujer,

y un hijo que tenían,

también se llamaba José.

(Cambio de sentido)

José se llamaba…

(Las personas que participan se dan la mano formando un corro que empieza a girar mientras se cantan los cuatro primeros versos. Al empezar el quinto verso, el corro debe cambiar de sentido, y así sucesivamente en cada repetición).

1) Identificación

Según la clasificación de A. Medina, este texto pertenece al grupo de juego.

2) Comentario del contenido

Se trata de una canción de juego acompañada de una acción: los participantes forman un corro y cantan a coro mientras se dan las manos. En el momento indicado (quinto verso) cambian de sentido, y así en cada repetición. El niño es tanto emisor como destinatario del juego, y la pieza favorece la interacción colectiva y la memorización. A diferencia de las retahílas, aquí todos los participantes intervienen activamente.

3) Comentario formal

La métrica es irregular: combina versos octosílabos, heptasílabos y eneasílabos. Esta variación no afecta al carácter lúdico ni al ritmo general. El segundo y el cuarto verso presentan rima asonante en la vocal «e». El texto se compone de una estrofa de cuatro versos que se repiten tantas veces como dura el juego; se puede considerar una copla de uso lúdico.


Texto C

Deja la mano muerta

los pollos a la puerta

la vaca escornada

te dará una patada

(Se coge el brazo del niño por la muñeca y se mueve al ritmo de la canción arriba y abajo; al tiempo que se dice el último verso, se le da un golpecito con la mano en la cabeza)

1) Identificación

Según A. Medina, este texto pertenece al grupo de las epigramáticas, caracterizadas por la agudeza, el ingenio y la imaginación. Dentro de ellas se distinguen varios propósitos:

  • Buscar una realidad oculta (adivinanzas).
  • Repertorios de voces oscuras con reglas de juego (retahílas).
  • Ejercicios articulatorios con aliteraciones y trasvases semánticos (trabalenguas).

Este texto corresponde al segundo fin mencionado: es una retahíla con apoyo gestual.

2) Comentario del contenido

Es una pequeña canción (retahíla) que se canta con un apoyo escénico o gestual. Los versos carecen de sentido lógico completo y se utilizan para acompañar un juego de mímica en el que el adulto realiza la acción sobre el niño, que suele ser receptor.

3) Comentario formal

Es un poema compuesto por cuatro versos de arte menor, organizados en pareados: el primer y el segundo verso riman entre sí, y el tercero y cuarto también. Rima de manera consonante y está marcado por la repetición y la acción gestual. Los versos son heptasílabos (aunque, según la interpretación de sinalefas, podría necesitarse eliminar una sinalefa en el tercer verso para conseguir el isosilabismo).


TAREA 2. Clases de poesía

¿A qué clase de poesía (narrativa, descriptiva, lúdica…) pertenecen los siguientes textos? ¿Por qué?

A) «Caligrafía» — Ángela Figuera, El silbo del aire

La cabeza sobre el brazo

y el brazo sobre la mesa;

asomando entre los dientes

la puntita de la lengua;

los ojos desorbitados

a fuerza de aplicación…

Muchas aes, oes, ues…

Y en cada línea, un borrón.

Tipo:

Poesía descriptiva

Caracterización:

La poesía descriptiva se basa en la observación de objetos, personas, animales o fenómenos. Aquí la autora describe con detalle la postura física y el esfuerzo del protagonista (un niño concentrado escribiendo). La repetición de letras y la aparición de la palabra «borrón» refuerzan el carácter descriptivo de la escena escolar.


B) «María Chucena» (popular)

María Chucena

Techaba su choza.

Pasó un techador y le dijo:

—María Chucena, ¿por qué techas tu choza?

—No techo mi choza,

ni techo la ajena;

techo la choza

de María Chucena.

Tipo:

Poesía lúdica

Caracterización:

Se trata de un poema de tipo nonsense que juega con la sonoridad y variaciones de la consonante -ch. Tiene rasgos de trabalenguas y sirve para el juego fonético. La poesía lúdica abarca desde muestras populares como esta hasta creaciones modernas orientadas al juego infantil.


C) «Caracol» — Pura Vázquez, El silbo del aire

Que no suba el caracol

ni al almendro ni a la flor…

ni al rosal, ni a la maceta.

Que enseñe los cuernos,

que salga de casa,

que se estire al sol…

¿Qué caminitos de plata

va dejando el caracol

cuando sale de su casa!

Tipo:

Poesía lírica

Caracterización:

La poesía lírica se centra en los sentimientos y la percepción individual; emplea recursos literarios y no busca el desarrollo objetivo de una acción. Este poema evoca la contemplación del caracol, su movimiento y su traza, apelando al asombro y a la imagen poética más que a la narración de una acción concreta.


D) «La gallina blanquinegra» — Luis Caissés, Corazón de ángel

La gallina blanquinegra

que la abuela me regaló;

en su nidal pone un huevo

un día sí y el otro no.

Cuando llega a doce huevos

no vuelve a decir ni cló.

Y se echa sobre ellos

un día sí y el otro no.

Por eso esta vez abuela

de una pata la amarró;

pero continuó empollando

un día sí y el otro no.

Ya pueden imaginarse lo que al final sucedió:

no todos me dieron pollos;

unos sí, pero otros no.

Tipo:

Poesía narrativa

Caracterización:

Este poema cuenta una historia con desarrollo de hechos: la gallina pone huevos de forma intermitente, luego se mantiene empollando y finalmente algunos huevos eclosionan y otros no. La poesía narrativa combina elementos líricos con una atención al dato y a la acción, por lo que adquiere un carácter más objetivo y anecdótico.


TAREA 3. Adivinanzas

Clasifica las siguientes adivinanzas y explica los motivos de tu clasificación

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TAREA 5. Comentario de manifestaciones en prosa de tradición oral

Identifica y comenta los siguientes textos narrativos de tradición oral.

Texto A: Cuento realista-fantástico — «La averiguarona»

Había en un pueblo una mujer muy averiguarona que siempre estaba sentada en su banco día y noche para ver quién pasaba por su calle. Y siempre andaba diciendo: “Fulano pasó con Fulana… y esto… y lo otro…”

Bueno, pues una noche estaba sentada en su banco mirando a ver quién pasaba, cuando llegó la medianoche y vio que pasaban por su calle doce difuntos con unas hachas encendidas… Y ella, de curiosa que era, bajó a encender una vela para ver mejor… Y el último de los difuntos le ofreció entonces su hacha encendida y le dijo:

—Tenga usted.

Y cogió ella el hacha y subió y la puso en la mesa. Y dejó el hacha en la mesa y se fue a su cuarto a dormir… Y otro día, cuando vino a ver el hacha, halló una pierna de un muerto…

Y la mujer entonces fue a ver al cura para confesarse… Y el cura le dijo:

—Esta noche, a la misma hora de anoche, se la devuelve el difunto.

Y le dio entonces unas reliquias y le dijo que se las pusiera.

Así que esa noche, a la medianoche, fue la mujer y se sentó en el banco… Y al momento vio que pasaban los doce difuntos y que todos llevaban hachas encendidas menos uno… El último iba sin hacha… Y bajó ella corriendo con la pierna y se la entregó. Y el difunto la cogió y le dijo:

—Gracias. Vaya usted con Dios. Si no fuera por esas reliquias, ahora mismo muriera usted… Vaya usted con Dios y no sea tan averiguarona.

(Aurelio M. Espinosa, 1946. Cuentos populares españoles, recogidos de la tradición oral de España. CSIC, p. 173-174. Recogido en Ciudad Real.)

Comentario del texto A

Este cuento es realista-fantástico, ya que en este tipo de relatos los planos real e insólito se unen. Encontramos personajes y ambientes cotidianos—como la mujer cotilla del pueblo—combinados con elementos fantásticos, como los difuntos que pasean con hachas encendidas. En dichos cuentos la línea que separa lo real de lo fantástico es tenue y depende de las creencias y del contexto cultural de los receptores.

El arquetipo de la «averiguarona» actúa como testigo de los hechos; las ánimas en pena (difuntos) se integran en la vida del pueblo sin una violencia extraordinaria: ofrecen el hacha, ella la toma y más tarde aparece una pierna humana. La intervención del cura y las reliquias introduce el elemento ritual y protector típico de la tradición oral religiosa. El relato mezcla lo cotidiano y lo sobrenatural con naturalidad, propio de los cuentos de aparecidos.


Texto B: Cuento realista — «El tonto y su burro»

Había una vez un tonto al que le hacía falta un burro y salió al mercado y compró uno por cincuenta reales.

Se fue para su casa con su burro y, en el camino, encontró una porción de gente que le preguntaba cuánto había costado el burro. Y él a todos les decía:

—Cincuenta reales.

Más adelante, volvieron a preguntarle; se aburría de que cuantos encontraba todos le preguntaban lo mismo, pero a todos les respondía:

—Cincuenta reales.

Por fin se le ocurrió meterse detrás de un santo Cristo que había en la iglesia… Y cuando estaba allí, el sacristán, al encender la lámpara, oyó al tonto gritar:

—Que venga aquí toda la gente.

Entonces el sacristán fue y se lo contó al cura… Y le dijo que el santo Cristo decía que se fuera toda la gente allá. El señor cura fue a ver, diciendo que no podía ser verdad… Y cuando se acercó, el tonto volvió a gritar:

—Que venga aquí toda la gente.

Y entonces el cura creyó que era verdad. Fue y se lo dijo al alcalde para que tocaran las campanas y avisaran para que viniera toda la gente…

Vino toda la gente del pueblo a la iglesia, y vieron que todavía faltaba un tullido que estaba en la cama y no podía andar. Mandó el alcalde que fueran a traerle y así se hizo… Y cuando ya estaban todos reunidos en la iglesia, dijo el señor cura:

—Aquí nos tienes a todos, Santo Cristo.

Y el tonto salió del retablo y dijo:

—Pues que ya están ustedes ahí todos juntos… cincuenta reales costó el burro!

(Aurelio M. Espinosa, 1946. Cuentos populares españoles, recogidos de la tradición oral de España. CSIC, p. 97. Recogido en Burgos.)

Comentario del texto B

Este cuento es realista: trata temas cotidianos y plausibles sin intervención de poderes sobrenaturales. Los personajes y ambientes son humildes y frecuentemente campesinos; el humor surge de la ingenuidad del protagonista y de la comicidad de la situación. En este caso, la simple ocurrencia del «tonto» (ocultarse detrás de la imagen sagrada y fingir comunicación) provoca una movilización colectiva que culmina con la broma final: el motivo reiterado («cincuenta reales») sirve de remate cómico.

Los cuentos realistas suelen presentar protagonistas de carne y hueso cuya astucia, picardía o simpleza generan la trama; además, a menudo representan una forma de venganza simbólica del pueblo sobre las autoridades o la burla social, con un tono cercano a la anécdota popular.


Nota: Se han respetado las manifestaciones y los ejemplos originales de la tradición oral, corrigiendo la ortografía y la puntuación para facilitar su lectura y comprensión. No se ha eliminado ningún elemento ilustrativo ni la imagen indicada (LzLGLBvTlejBAAAAAElFTkSuQmCC ).