El señor Teodoro Golfín se ha perdido en su búsqueda de las minas de Sócrates y no encuentra a nadie en el camino que le guíe. Escucha un bello canto, por el que queda impresionado, luego encuentra a un ciego, quien gustosamente lo guía.
El señor es guiado gustosamente por el ciego, llamado Pablo, y el señor le pregunta que si es ciego de nacimiento a lo que este contesta afirmativamente. Pablo guía al Sr. Golfín muy hábilmente por las minas, se escucha de nuevo el canto y Pablo dice que (más…)